
Por Virginia Delgado
14 de enero de 2026Sara Pérez Moreno no estudió Medicina por vocación. Es más. Reconoce que no le gusta la vida que llevan los médicos y que no se ve trabajando, por ejemplo, en un hospital. Aun así, esta joven de 24 años se decantó por esta carrera impulsada por su pasión por las ciencias. Acabó gustándole, sacó una media de 8,5 y dentro de 10 días hará el examen MIR.
“A estas alturas, estoy tranquila y llenándome de mensajes positivos. Lo que queda es aguantar, llegar bien y con la cabeza despierta para leer correctamente y no equivocarme en tonterías”, comenta la estudiante a Medicina Responsable.
Sara empezó a prepararse el MIR cuando comenzó sexto de Medicina, hace ahora 17 meses. Desde entonces, su vida se ha centrado en esta prueba hasta el punto de dedicarle 12 horas todos los días, excepto los domingos. “Opté por la preparación exclusivamente on line en una academia. El día comenzaba con ocho horas de estudio, dos de clase y otras dos de examen. El pasado verano sólo descansé tres días en agosto y la última semana de septiembre. En Navidad, cinco”, explica a Medicina Responsable.
La joven habla en pasado porque desde hace unos días su jornada de estudio se ha reducido a cuatro horas. “Ahora mismo, estoy muy, muy saturada y he decidido estudiar únicamente por la mañana. Estoy muy agobiada. Ha sido mucha carga de trabajo”, añade.
Cuando Pérez se planteó presentarse al examen tuvo muy claro que le esperaba una temporada en la que iba a renunciar a horas de ocio y de encuentros con familiares y amigos, por lo que no le costó tomar la decisión de mudarse a la casa de campo de su familia y “aislarse”. “La preparación del MIR es un camino súper solitario. Implica estar encerrado y sabía que aquí era donde más tranquila iba a estar mentalmente”, señala.
El no verse trabajando como médico, ha llevado a Sara a no optar por una especialidad clínica. “Me gustaría elegir radiodiagnóstico y quedarme en Madrid. Sé que algo habrá para mí, algo que se adapte a la vida que yo quiero”, comenta.
Estos días, a los nervios del examen se le ha sumado el retraso de la publicación de las listas de admitidos provisionales y definitivos, que ha sido de un mes. Un tiempo que ha alterado la rutina de los 16.000 opositores e incluso les ha llevado a pensar que se aplazaría el examen. “Ha sido una locura y me he puesto muy nerviosa. Cuentas con que la gente que está detrás de la organización de la prueba se compromete contigo y con tu trabajo, y que va a respetar el tiempo que tú dedicas. Cuando sale el BOE esperas que todo lo que allí aparece se cumpla. Al final, es la incertidumbre de si se cancelará o se retrasará el examen. Tienes que quitarlo de tu mente para poder aprovechar los días, porque tienes que seguir con tu horario. Has de lidiar con todas esas emociones e intentar llevarlas de la mejor manera posible”, manifiesta la estudiante.
Sobre el retraso de los listados ha hablado la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, con Medicina Responsable. “Es una vergüenza lo que pasa en esta convocatoria. Algo que está consolidado de hace muchos años no se ha podido hacer peor en todas las fases”, ha manifestado.