
Por Juan García
11 de marzo de 2026La convocatoria MIR de este 2026 ha estado marcada por los retrasos en los plazos, las numerosas incidencias registradas a la hora de tramitar los expedientes y el récord de anulaciones de preguntas en el examen. Ante el revuelo generado, la dirección de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad se ha reunido con la Asociación MIR España (AME) para tomar nota sobre estas inquietudes y plantear respuestas de cara a la próxima convocatoria.
De esta reunión se extrae el compromiso del departamento que encabeza Miguel Ángel Máñez de destinar una partida de 10,2 millones para digitalizar los trámites burocráticos del examen y la disposición a abordar otras reclamaciones de los residentes en materia de condiciones laborales, como un incremento salarial a través del complemento de formación.
El presidente de AME, Jesús Arzúa, señala a este medio que en la reunión, los responsables del Ministerio “asumieron que de cara al año que viene no se puede permitir la serie de errores y fallos” que se han producido en esta convocatoria. Arzúa valora positivamente el “tono abierto y conciliador” de la nueva dirección de Ordenación Profesional con la que apunta que “vamos a tener una comunicación muchísimo más fluida”. En este sentido, se muestra optimista sobre el devenir de las conversaciones y la capacidad de reacción del Ministerio: “Algo deben de haber entendido cuando ya se han sacado las listas definitivas mucho antes de terminar el plazo legal”.
Desde esta entidad consideran “totalmente insuficiente” la dotación anunciada por Sanidad para la digitalización de los procesos del examen y apunta que no basta para adaptar el sistema a los modelos de otros países vecinos. “Tenemos otros países con un sistema muchísimo más avanzado como Italia o Reino Unido, donde el examen se hace con ordenador con dos cámaras. Todo eso requiere dinero”, comenta Arzúa a este respecto.
El presidente de AME señala que estos recursos económicos van dirigidos a digitalizar el tema burocrático y darle “mayor robustez”, aunque no contemplan modificaciones en los aspectos logísticos del propio examen como estos ejemplos que comenta. En lo que sí se ha puesto a trabajar el Ministerio es en el refuerzo de la seguridad a través de una modificación del pliego de licitación de la convocatoria de estos servicios para el año que viene.
En el ojo del huracán de esta convocatoria MIR se han situado dos cifras récord: el número de imprecisiones en los baremos de los expedientes de los opositores y las preguntas anuladas. La respuesta del Ministerio achacan los errores en la baremación a errores o imprecisiones en la documentación que presentan los aspirantes, aunque desde AME creen que el inusitado número de incidencias debería llevar al Ministerio a intentar mejorar la forma de comunicar la documentación y los trámites para el proceso.
En la citada reunión, AME también trasladó su preocupación por el aumento del número de preguntas anuladas. A este respecto, Arzúa no tiene claro si puede estar relacionado con la dimisión en bloque del comité de expertos que elabora el examen, aunque muestra su apoyo a las reivindicaciones que expresaron estos profesionales para justificar su renuncia. “Les pagaban precios irrisorios que encima cobraban muchos meses más tarde”, señala.
“En el Ministerio no son ajenos al ruido que se escucha de los opositores”, señala Arzúa a propósito de la controversia y las incertidumbres generadas en el proceso. En este punto, precisa que hay sobrados motivos para el clima de “confrontación y reivindicativo entre los residentes”. Un sentir que, apunta, pasa “no solo por el examen MIR, también por las condiciones laborales”.
Con respecto a las condiciones laborales en las que ejercen los residentes, Arzúa subraya que, desde el año 2009, el colectivo ha perdido entre un 25 y 35% de poder adquisitivo. Por ello, a pesar de la propuesta de aumentar el complemento retributivo de formación, han pedido a Sanidad que traslada sus reclamaciones salariales al Consejo Interterritorial, pues el sueldo de los residentes depende mayoritariamente de las comunidades autónomas. “Nosotros reclamamos las condiciones donde haga falta y también lo estamos haciendo en las comunidades”, destaca a este respecto.
Otra cuestión sobre la que trasladaron su inquietud al departamento que dirige Miguel Ángel Máñez es la salud mental. Con un elevado porcentaje de residentes que alegan sufrir burnout y las dificultades para la conciliación que expresan, desde AME solicitaron al Ministerio la creación de algún tipo de servicio de apoyo ante esta problemática, algo que el Ministerio se ha abierto a valorar.
Arzúa también insiste en la gran preocupación de su entidad por las dudas sobre el resultado de la número 1 del MIR, aunque no quiere “personalizar en un caso concreto”. “Nos preocupa muchísimo, porque yo no tengo por qué dudar de todas esas decenas de testimonios que hemos recibido. Entonces, yo creo que, bueno, creo que en el ministerio se va a avanzar en el tema de la seguridad, pero todo eso también necesita una partida presupuestaria”.
El representante de los MIR valora muy positivamente la predisposición de Máñez y apunta que se han emplazado a seguir en contacto para mantener una nueva reunión en uno o dos meses.