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El sueño también entiende de sexos

Varios estudios confirman diferencias entre hombres y mujeres en las horas destinadas a dormir, la calidad del descanso y las fases del ensoñamiento

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El sueño también entiende de sexos

Por Virginia Delgado

15 de abril de 2024

Los últimos estudios realizados sobre el sueño indican que las mujeres duermen más que los hombres, que el número de personas que experimentan pérdida de horas de ensoñación ha aumentado exponencialmente y que este incremento genera cada vez más trastornos metabólicos, sobre todo en ellas.

Una de las investigaciones más recientes se ha llevado a cabo en la Universidad de Southampton (Reino Unido) y se ha centrado en estudiar las diferencias en la forma en la que duerme uno y otro sexo, las variaciones en sus relojes biológicos y cómo afecta al metabolismo. Así, el grupo de investigadores británico ha observado que las mujeres califican su calidad de sueño más baja que la de los hombres. Un hecho que asocian con la ansiedad y los trastornos depresivos. “Son dos veces más comunes en ellas. Por otro lado, las féminas tienen más probabilidades que los varones de ser diagnosticadas con insomnio, aunque las razones no están del todo claras”, señala la doctora Sarah L. Chellappa, miembro del equipo de investigación. 

El informe también ha destacado la diferente forma en la que se manifiesta la apnea obstructiva del sueño (AOS) en ambos sexos. “Los hombres tienen tres veces más probabilidades de ser diagnosticados con ella. Además, se asocia con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca en las mujeres, pero no en los hombres”, añaden los investigadores. 

Respecto a las fases del sueño, han comprobado que las mujeres entran en el sueño REM, caracterizado por altos niveles de actividad cerebral, antes que los hombres. En la NREM, (momento en el que la actividad cerebral se ralentiza) pasan alrededor de ocho minutos más en sueño ellas que ellos. 

Los ritmos circadianos y el metabolismo

El equipo de investigadores de las universidades de Southampton, Stanford y Harvard ha coincidido en confirmar que en nuestros ritmos circadianos también influye el sexo. Así, afirman que la melatonina, una hormona que ayuda a regularlos, se secreta antes en las mujeres que en los hombres. Respecto a la temperatura corporal central, que es mayor antes de dormir y más baja unas horas antes de despertarse, sigue un patrón similar; alcanza su punto máximo antes en el sexo femenino que en el masculino.

Los hombres, por otro lado, prefieren acostarse y despertarse más tarde que las mujeres. También, tienen horarios de actividades de descanso menos consistentes que ellas en el día a día.

Otras de las investigaciones que se llevan cuando se estudia el sueño es su relación con la obesidad. Los equipos de estas universidades percibieron grandes diferencias entre cómo respondieron los cerebros de mujeres y hombres a imágenes de comida después de la falta de sueño. Las redes cerebrales asociadas con los procesos cognitivos (toma de decisiones) y afectivos (emocionales) eran dos veces más activas en ellas que en ellos. Aunque hay una diferencia en la actividad cerebral, los varones tienden a comer más en respuesta a la pérdida de sueño. Además, tardar más en conciliar el sueño y pasar más tiempo en la cama sin conseguirlo se asociaba con tener más hambre sólo en los hombres.

Ambos sexos también responden de diferente manera a los tratamientos para el sueño y para trastornos circadianos Así, se ha comprobado que la pérdida de peso tiene más éxito en el tratamiento de mujeres con AOS y las que toman medicamentos para el insomnio necesitan una dosis más baja que ellos para evitar la somnolencia persistente a la mañana siguiente.

 



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