
Por Santiago Melo
3 de agosto de 2026El consumo de proteínas se ha convertido en una de las grandes tendencias alimentarias de los últimos años, con cada vez más productos enriquecidos, desde yogures hasta bebidas. Sin embargo, una revisión de más de 350 investigaciones plantea que reducir su ingesta podría mejorar algunos indicadores de salud y favorecer un envejecimiento más saludable, especialmente entre las personas sedentarias.
El trabajo publicado en la revista “Cell Press Blue” señala que la restricción de proteínas puede mejorar el metabolismo, reducir el daño celular y modificar la forma en la que las células responden a los nutrientes. Estos mecanismos podrían contribuir a retrasar algunos procesos asociados al envejecimiento y, en determinados casos, prolongar la esperanza de vida.
“Está absolutamente claro que las proteínas aportan beneficios al crecimiento muscular y a la respuesta al ejercicio en personas activas”, explica Dudley Lamming, autor principal de la revisión y profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison. No obstante, advierte de que muchas personas llevan una vida relativamente sedentaria y podrían consumir más cantidad de la que realmente necesitan.
Estudios realizados en animales han mostrado que disminuir las proteínas puede prolongar la vida sin necesidad de reducir las calorías. En humanos, algunos ensayos clínicos también han relacionado esta medida con una reducción del peso y la grasa corporal, además de con mejoras en los niveles de glucosa en ayunas.
Uno de los posibles mecanismos está relacionado con el factor de crecimiento de fibroblastos 21, conocido como FGF21. Los niveles de esta hormona aumentan cuando se consumen menos proteínas y pueden favorecer el gasto energético, mejorar el control del azúcar en sangre y reducir la inflamación. La revisión también destaca el papel de aminoácidos como la metionina, la isoleucina y la valina, cuyo exceso podría activar procesos relacionados con la obesidad y otras enfermedades asociadas a la edad.
Los autores reconocen, sin embargo, que reducir las proteínas no resulta adecuado para todo el mundo. Las mujeres embarazadas, algunos adultos mayores y las personas que realizan ejercicio intenso pueden tener necesidades superiores. Además, un mayor aporte combinado con actividad física puede ayudar a conservar la masa muscular durante el envejecimiento.
Esther López-García, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid en declaraciones para el Science Media Centre España, considera que la revisión cuestiona de manera acertada la tendencia de recomendar dietas ricas en proteínas a toda la población. En España, aunque las guías alimentarias no aconsejan aumentar su consumo de forma general, sí existe una moda creciente de productos y dietas con un elevado contenido proteico.
La experta recuerda que buena parte de las conclusiones procede de estudios con animales y que estos resultados no pueden trasladarse directamente a las personas. Por ello, considera necesario completar la evidencia con investigaciones observacionales y ensayos clínicos que permitan ajustar las recomendaciones según la edad, el estado de salud y el nivel de actividad física de cada persona.