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¿Por qué perdemos el apetito en verano?

Con el calor el cuerpo requiere menos energía lo que implica una disminución en la demanda de alimentos

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¿Por qué perdemos el apetito en verano?

Por Andrea Martín

21 de agosto de 2023

Durante el verano muchas personas sienten que “no tienen hambre”. Esto se debe a la regulación de la temperatura corporal. Con la llegada de las altas temperaturas nuestro cuerpo requiere menos energía lo que influye en la disminución de la ingesta calórica, sin embargo, aumenta la necesidad de ingerir más líquidos, que llenen el estómago. Asimismo, el aumento de las horas de luz, el ocio, las actividades al aire libre y los cambios en los horarios típicos de la época estival, también influyen en la ingesta de comida.

Por el contrario, durante los meses de invierno, se necesita mucha más energía para mantener la temperatura corporal normal, lo que desencadena un aumento del apetito. Hasta ahora, se desconocía el mecanismo específico que controlaba la relación entre la temperatura y el apetito. Pero, un nuevo estudio, publicado en la revista Nature, ha identificado el grupo de neuronas que funcionan como un "interruptor" para este comportamiento. El descubrimiento podría conducir a terapias potenciales para la salud metabólica y la pérdida de peso.

"Este es un mecanismo de adaptación fundamental en los mamíferos y abordarlo con tratamientos futuros podría permitir la mejora de los beneficios metabólicos del frío u otras formas de quemar grasa", explica el autor principal del estudio, Li Ye, profesor asociado y presidente de Abide-Vividion en Scripps Research.

Dado que la exposición al frio aumenta el gasto energético para mantener el calor corporal, la inmersión en agua fría y otras “terapias de frio” se han utilizado como métodos para perder peso y mejorar la salud metabólica. Pero estas terapias tenían el inconveniente de que no funcionaban para este objetivo, sino todo lo contrario. El frío, al igual que la dieta y el ejercicio, aumenta el apetito para contrarrestar cualquier efecto de pérdida de peso.

Los investigadores compararon en ratones la actividad de las neuronas en todo el cerebro durante condiciones de frio y calor. Los resultados mostraron que, mientras la mayor parte de la actividad neuronal era mucho menor en condiciones de frío, partes de una región llamada tálamo mostraban una mayor activación. Tras esto, el equipo se concentró en un grupo específico de neuronas llamadas “núcleo xifoides del tálamo de la línea media”, observando que la actividad de estas se disparaba en condiciones de frío.

Cuando los investigadores activaron artificialmente estas neuronas, los ratones aumentaron su búsqueda de alimentos, pero no otras actividades. De manera similar, cuando el equipo inhibió la actividad de estas neuronas, los ratones redujeron su búsqueda de alimento.

El equipo demostró que estas neuronas juegan un papel importante en la integración de señales que guían el comportamiento, incluido el comportamiento sobre la alimentación. Por ello, los investigadores sugieren la posibilidad de bloquear el aumento habitual del apetito inducido por el frío, permitiendo regímenes de exposición al frío relativamente simples para impulsar la pérdida de peso de manera mucho más eficiente.

“Uno de nuestros objetivos clave ahora es descubrir cómo desvincular el aumento del apetito del aumento del gasto energético”, indica el investigador. "También queremos averiguar si este mecanismo de aumento del apetito inducido por el frío es parte de un mecanismo más amplio que el cuerpo usa para compensar el gasto extra de energía, por ejemplo, después del ejercicio".



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