
Por Santiago Melo
2 de julio de 2026La compañía Meta ha presentado Brain2Qwerty v2, un sistema de inteligencia artificial capaz de transformar la actividad cerebral en frases escritas sin necesidad de implantes ni cirugía. La herramienta se basa en registros cerebrales no invasivos y busca reconstruir lo que una persona quiere escribir a partir de las señales que genera su cerebro.
La tecnología utiliza magnetoencefalografía, una técnica que capta pequeñas señales magnéticas producidas por la actividad cerebral a través del cuero cabelludo. Durante el entrenamiento del modelo, los voluntarios escribieron miles de frases mientras su actividad neuronal era registrada. A partir de esos datos, la IA aprendió a relacionar determinados patrones cerebrales con caracteres, palabras y frases.
El modelo fue entrenado en el Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje, en San Sebastián, con la participación de nueve voluntarios de entre 25 y 56 años. Según la información difundida por Meta, cada participante pasó alrededor de diez horas usando el escáner MEG mientras tecleaba, lo que permitió recopilar unas 22.000 frases mecanografiadas para alimentar el sistema.
Brain2Qwerty funciona como una especie de “teclado cerebral”. Primero, una parte del sistema intenta traducir los patrones cerebrales en caracteres individuales. Después, otro modelo ordena esos caracteres para formar palabras y, finalmente, un modelo de lenguaje ayuda a reconstruir oraciones comprensibles a partir de señales neuronales muy complejas y ruidosas.
La nueva versión mejora la precisión respecto a intentos anteriores. Meta señala que Brain2Qwerty v2 alcanza una precisión media del 61% en el reconocimiento de palabras, mientras que el mejor participante llegó al 78%. En ese caso, más de la mitad de las frases decodificadas contenían un error de palabra o menos.
El principal atractivo de esta tecnología es que no requiere electrodos implantados en el cerebro, a diferencia de otras aproximaciones de neuroprótesis. Esto reduce los riesgos médicos y las barreras éticas asociadas a las intervenciones quirúrgicas, aunque el sistema todavía se encuentra en fase experimental y no está listo para un uso clínico generalizado.
A largo plazo, este tipo de avances podría abrir nuevas vías de comunicación para personas que han perdido la capacidad de hablar o moverse por enfermedades como la ELA, el síndrome de enclaustramiento, lesiones cerebrales u otros trastornos neurológicos. La posibilidad de escribir mediante señales cerebrales, sin mover un músculo, supondría un cambio relevante en la comunicación asistida.
Meta reconoce, no obstante, que aún queda camino por recorrer. La decodificación del lenguaje cerebral sigue siendo un reto científico complejo, y la compañía plantea Brain2Qwerty como una herramienta para impulsar la investigación, más que como una solución inmediata. Además, ha abierto el código de entrenamiento y el conjunto de datos para que otros investigadores puedan ampliar el trabajo.