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La hora de comer, clave para la longevidad

Joseph Takahashi, descubridor del primer gen del reloj biológico en mamíferos, relaciona ahora los biorritmos con la longevidad

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La hora de comer, clave para la longevidad
CNIO

Por Julia Porras

7 de diciembre de 2023

Se podría prolongar la vida teniendo en cuenta los ritmos biológicos .Este es el hallazgo que el neurobiólogo Joseph Takahashi ha venido a presentar a nuestro país, durante su visita al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, CNIO.

El reloj biológico humano está controlado por una decena de genes. Juntos conforman un mecanismo molecular importante para la evolución, algo que se sabe porque seres muy diversos - moscas, gusanos u hongos- tienen uno muy parecido. El neurobiólogo Joseph Takahashi ha dedicado décadas a descifrar el funcionamiento del reloj biológico y su papel en nuestro comportamiento. De hecho, Takashahi descubrió el primer gen relacionado con él en mamíferos, el gen CLOCK en los años setenta. Más tarde descubriría el gen BMAl1; ambos son genes que activan la lectura de otros implicados en ritmos circadianos.

La investigación de Takahashi muestra ahora que el reloj biológico influye más de lo que se creía en numerosas funciones del organismo, en particular en el metabolismo. Según ha afirmado durante su estancia en el CNIO, “existe una relación directa entre el reloj biológico y la salud y, entenderla a escala molecular permitirá abrir nuevas vías contra el cáncer y otras enfermedades”. Los genes dan las instrucciones para el funcionamiento cotidiano del cuerpo, y ahora se sabe que cada una de esas órdenes entra en juego en un momento determinado del día. Como dice Takahashi, “hay un ciclo de transcripción genética que tarda 24 horas en completarse”.

“Nuestra hipótesis es que el reloj biológico está en la base de todos los mecanismos del organismo que sabemos que están relacionados con la longevidad”, explicó Takahashi en el CNIO.

El estudio

Takahashi ha demostrado en esta investigación publicada en la revista Science que un método experimental usado para prolongar la vida en animales modelo, la restricción calórica (ingerir menos calorías de manera controlada), es más efectiva si se aplica teniendo en cuenta los ritmos biológicos.

En la investigación varios grupos de ratones comieron toda su vida un 30% menos de lo habitual, pero algunos lo hicieron con restricciones horarias. Los que podían comer en cualquier momento del día fueron un 10% más longevos; los que comían solo de día vivieron un 20% más; y los que comían solo de noche, cuando los ratones son más activos, un 35% más.“Esto sorprendió mucho a toda la comunidad científica, porque muestra que la hora en que se come es quizás el factor más importante”, afirma Takahashi. “El poder de este experimento es que los animales comen exactamente lo mismo cada día, la única diferencia es el patrón temporal que siguen al hacerlo. Estamos muy emocionados con este resultado”.

En su investigación con restricción calórica observó que, en el hígado, los patrones de lectura (transcripción) de unos 2.500 genes variaba según los animales comieran de día o de noche. El grupo en que esta lectura de las instrucciones genéticas se desviaba menos de la habitual era el de los ratones más longevos –los que comían solo por la noche, coincidiendo con su periodo natural de actividad. Los investigadores registraron también una mayor pérdida de peso en este grupo.Que los ritmos biológicos sean importantes tiene sentido, dados los cambios ambientales que trae el ciclo de luz/oscuridad: “Es en realidad un ciclo de energía. No solo las plantas, que obtienen energía del sol, sino todos los sistemas vivos han desarrollado relojes para anticiparse y aprovechar el ciclo de energía en la Tierra”, explicó Takahashi.

 



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