
Por Medicina Responsable
14 de mayo de 2026Las hormonas influyen en el comportamiento de células cerebrales y en las áreas encargadas de procesar la audición, según expone un trabajo de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) presentado por la investigadora Anhelina Bilokon en la 190.ª Reunión de la Sociedad Acústica de América, que se celebra del 11 al 15 de mayo en Filadelfia.
“La audición es muy precisa y sensible, y por eso, incluso pequeños cambios hormonales en las áreas que regulan y procesan el sonido pueden tener un efecto”, explica Bilokon. La autora añade que cuando los niveles hormonales “cambian o fluctúan”, también pueden hacerlo “las estructuras y los procesos que sustentan la audición”.
Según resume el trabajo al revisar datos auditivos ya disponibles, en pruebas sencillas se observa un patrón diferente por sexo y por etapas vitales: en los hombres, un declive más temprano y gradual; en las mujeres, variaciones regulares ligadas al ciclo menstrual y cambios más marcados en el periodo de la menopausia. El objetivo, subraya, no es solo comparar “quién oye mejor”, sino entender cómo estas variaciones se relacionan con otros eventos biológicos relevantes a lo largo del tiempo.
Bilokon insiste en que la audición “no está exenta de la influencia de otros aspectos biológicos de la salud humana” y anima a que los estudios incorporen de forma más integral las diferencias por sexo y los efectos hormonales. Además, plantea que la investigación futura debería ir más allá de la simple detección de sonidos y explorar otros componentes del procesamiento auditivo.
La investigadora señala que ya existen directrices bien establecidas en campos afines para estudiar diferencias sexuales, y confía en que ese marco pueda trasladarse a la investigación auditiva. El propósito, apunta, es mejorar la comprensión del sistema auditivo para avanzar hacia “diagnósticos más precisos” y una atención “más personalizada”, especialmente en el abordaje de la pérdida auditiva.
“Este trabajo consiste en mejorar nuestra comprensión de la audición para todos”, concluye Bilokon, defendiendo que reconocer estas diferencias biológicas puede ayudar a orientar mejor la evaluación clínica y el seguimiento, con implicaciones potenciales para detectar antes el deterioro y ajustar estrategias de prevención y cuidado a lo largo de la vida.