
Por Medicina Responsable
3 de septiembre de 2026Una revisión de Cochrane, una organización internacional independiente especializada en revisar y sintetizar la evidencia científica en salud, concluye que los cigarrillos electrónicos con nicotina pueden ayudar a más fumadores a dejar el tabaco que los tratamientos tradicionales de sustitución de nicotina, como los parches o los chicles. La revisión reúne 80 estudios con 29.861 adultos fumadores y ofrece evidencia de alta certeza sobre esta diferencia.
En conjunto, los investigadores calcularon que quienes utilizaron cigarrillos electrónicos con nicotina tuvieron una probabilidad de abandonar el tabaco un 55% superior a quienes recurrieron a terapias sustitutivas de nicotina.
En términos absolutos, entre ocho y once de cada 100 personas que utilizaron estos dispositivos consiguieron mantenerse sin fumar durante al menos seis meses. Con los parches o chicles, la cifra se situó en torno a seis de cada 100.
La revisión incluye 80 ensayos controlados aleatorizados, nueve de ellos incorporados en esta última actualización, y recoge evidencia actualizada hasta el 1 de enero de 2026. La mayoría de los estudios se llevaron a cabo en Estados Unidos y Reino Unido.
Los resultados también apuntan a que los cigarrillos electrónicos con nicotina probablemente sean más eficaces que aquellos que no contienen esta sustancia. Frente al apoyo conductual por sí solo o a no recibir ningún tipo de ayuda, también podrían favorecer un mayor abandono, aunque en estos casos la evidencia es menos concluyente.
Nicola Lindson, autora principal de la revisión e investigadora de la Universidad de Oxford, recuerda que dejar de fumar suele requerir varios intentos y que disponer de diferentes alternativas puede facilitar que más personas sigan intentando abandonar el consumo.
En cuanto a los efectos adversos, los investigadores no encontraron evidencia de un aumento de acontecimientos graves a corto plazo entre quienes utilizaron cigarrillos electrónicos con nicotina. Este tipo de eventos fueron poco frecuentes y aparecieron con una frecuencia similar a la observada con los tratamientos sustitutivos.
Los efectos secundarios más habituales fueron irritación de garganta o boca, tos, dolor de cabeza y náuseas, molestias que tendían a disminuir a medida que continuaba el uso.
Los autores advierten, no obstante, de que estos resultados no significan que los cigarrillos electrónicos estén exentos de riesgos. Señalan que siguen siendo necesarios estudios más amplios y prolongados para conocer mejor sus posibles efectos a largo plazo.
La revisión se refiere, además, a cigarrillos electrónicos con nicotina legales y regulados. Los investigadores diferencian estos productos de otros dispositivos ilegales o que contienen sustancias distintas, como THC, cuyos riesgos pueden ser diferentes.