
Por Medicina Responsable
28 de mayo de 2026Los pepinos de mar pertenecen a la familia de los equinodermos, un grupo conocido por su extraordinaria capacidad de regeneración y por presentar un envejecimiento celular mínimo en comparación con otros organismos. Sin embargo, hasta ahora se asumía que el tejido amputado o desechado fuera del cuerpo acabaría degradándose. El nuevo estudio demuestra que esta premisa no siempre se cumple.
La investigación, publicada en Science Advances, documenta la viabilidad continua de tejido amputado de la especie Psolus fabricii durante más de tres años en agua de mar natural. Se trata del primer informe que describe la supervivencia y el crecimiento sostenido de tejido fuera de un entorno esterilizado y altamente controlado, lo que cuestiona los límites conocidos de las líneas celulares tradicionales.
El hallazgo surgió a partir de una observación en la que parte del tejido extraído del pie ambulacral de un ejemplar no se descompuso tras varias semanas, sino que parecía estar creciendo. A partir de ahí, los investigadores realizaron experimentos con tejido procedente de los pies, el cuerpo principal y los tentáculos de tres ejemplares, manteniéndolos en agua de mar corriente.
Los análisis revelaron la presencia de células diversificadas, actividad inmunitaria y reorganización tisular en el tejido explantado. Además, en ausencia de boca u órganos digestivos, las células parecían obtener nutrientes absorbiendo aminoácidos disueltos en el agua. Incluso tras tres años, cuando se dio por concluido el experimento para publicar los resultados, el tejido seguía mostrando actividad biológica.
Para Rachel Sipler, investigadora principal del Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas y coautora del estudio, el fenómeno abre interrogantes fundamentales. Aunque aún no se ha logrado regenerar un organismo completo a partir de este tejido, los científicos han observado un crecimiento y una diversificación celular sostenidos durante años. La comparación, señala la investigadora, recuerda a la capacidad de algunos lagartos para regenerar su cola, aunque en este caso la pregunta es si ese tejido podría llegar a originar un nuevo individuo.
Los autores subrayan que este descubrimiento podría tener implicaciones profundas para la medicina regenerativa, la ingeniería de tejidos y la investigación sobre envejecimiento celular. La posibilidad de estudiar un sistema biológico capaz de mantener su integridad estructural y funcional en condiciones ambientales naturales podría ofrecer nuevas pistas para el desarrollo de terapias regenerativas o estrategias de reparación tisular.