
Por Medicina Responsable
28 de abril de 2026Las técnicas de edición y modificación de las células abren un prometedor campo de posibilidades para frenar el deterioro de órganos y tejidos provocado por el envejecimiento. En concreto, la reprogramación celular parcial es una de las técnicas que más esperanzas despiertan y en cuyo desarrollo España está llamada a jugar un papel determinante.
Según destaca académico de número de Traumatología y Cirugía Ortopédica de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), Pedro Guillén, “España será el primer país que aplicará un tratamiento basado en la reprogramación parcial de las células humanas para tratar la artrosis de rodilla”. La reprogramación parcial (RP) es una estrategia que permite el rejuvenecimiento celular para recuperar funciones deterioradas y tiene un gran potencial en el caso de esta enfermedad. Esta técnica, explica el doctor, “combina regeneración, rejuvenecimiento y mantiene la identidad tisular; además, ofrece un perfil seguro y controlable, lo que refuerza su enorme interés biomédico y traslacional”.
La gran ventaja que aporta la RP respecto a otras estrategias es que permite mantener la identidad original de la célula, frente a otros métodos más intrusivos. La principal alternativa existente es la denominada reprogramación total (RT), que utiliza células iPSC (células madre pluripotentes inducidas), es decir, células adultas que en el laboratorio se “reprograman” para hacerlas volver a un estado muy primitivo, similar al de las células embrionarias. “En ese proceso pierden sus características originales y recuperan la capacidad de convertirse en casi cualquier tipo de célula del organismo, como células del corazón, del cerebro o del cartílago”, apunta Guillén, quien confiesa que existen “algunos riesgos de mutación durante la reprogramación y otros matices relacionados con la seguridad a largo plazo, por lo que en Japón han exigido la generación de datos adicionales de eficacia y seguridad tras su aprobación para confirmar su beneficio”.
Por su parte, la RP es una estrategia más reciente que busca rejuvenecer las células sin necesidad de llevarlas completamente a un estado embrionario. “En lugar de transformarlas en células IPSC completas, se activan de forma controlada algunos de los mecanismos de reprogramación para recuperar funciones celulares deterioradas, manteniendo al mismo tiempo la identidad original de la célula”, explica este experto. De esta forma, las células se transforman en las herramientas para curar, regenerar o transformar la vida humana.
“La artrosis en sus estados precoces podrá revertirse, así como las lesiones musculares y la sarcopenia en la vejez. Y de forma escalonada se aplicará, principalmente, en enfermedades asociadas al envejecimiento y al deterioro tisular, como las cardiovasculares, las metabólicas, otros tipos de artrosis y varios tipos de cáncer”, señala.
Además, continúa este académico, “se han explorado aplicaciones en distintos tejidos y órganos como cartílago, músculos, páncreas, hígado, sistema cardiovascular y cerebro”. “En animales de experimentación se ha logrado rejuvenecer el reloj biológico de ratones y ratas de 28 meses a 7 u 8, y en el estudio histológico también se demostró que el ratón tratado se había vuelto joven”, manifiesta.
No obstante, reconoce, “aún estamos en una fase inicial y los resultados clínicos en humanos deben confirmarse, no todas las células responden igual y todavía se están estudiando sus límites”. No en vano, el doctor apunta que la evidencia científica generada recientemente en esta área permiten “sumergir el dedo gordo del pie en la fuente de la juventud”. “Si conseguimos retrasar el deterioro funcional asociado al envejecimiento, el impacto más inmediato será en la calidad de vida, porque permite rejuvenecer y reparar tejidos sin sustituirlos: estaremos curando sin parar el motor del hombre”, asevera.
Las células en sí mismas son nuestros nuevos medicamentos vivos, destaca este traumatólogo, por ello se necesitan más ensayos clínicos, más inversión y un entorno regulatorio que facilite la innovación. “España tiene una base científica y clínica excelente, pero el reto principal es la traslación, necesitamos acelerar los mecanismos para llevar estos avances a los pacientes. Una mayor integración de asesoramientos expertos en la toma de decisiones contribuiría a mejorar la claridad de las políticas científicas y sanitarias, y podría facilitar una incorporación más eficiente de innovaciones como la medicina regenerativa al sistema sanitario”, comenta.
“Nuestro país no puede quedarse al margen de un cambio científico y sanitario de esta envergadura. Este logro científico-médico es de la magnitud del descubrimiento de los antibióticos del siglo XX. Participar activamente en esta transformación representa una oportunidad histórica y una verdadera ventana estratégica para no limitarse a adoptar estas tecnologías, sino también para contribuir decisivamente a su desarrollo y posicionarse como un referente internacional en investigación biomédica y en la implementación responsable de terapias avanzadas”, concluye el académico.