
Por Santiago Melo
21 de enero de 2026Pasar más de 10 horas semanales jugando a videojuegos podría afectar negativamente a la dieta, el sueño y el peso corporal, según un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Curtin (Australia) y publicado en la revista Nutrition. La investigación, realizada con 317 estudiantes universitarios con una edad media de 20 años, revela que el problema no está en jugar, sino en jugar en exceso.
Los participantes fueron divididos en tres grupos: jugadores de bajo nivel (hasta 5 horas semanales), moderado (entre 5 y 10 horas) y alto (más de 10 horas). Mientras que los dos primeros mostraban perfiles de salud similares, los del tercer grupo presentaban un peor estado nutricional, mayor índice de masa corporal (IMC) y peor calidad del sueño.
“El juego en sí mismo no es perjudicial, pero el exceso sí lo es”, señala el profesor Mario Siervo, autor principal del estudio. “Los estudiantes que jugaban hasta 10 horas por semana eran muy similares en términos de dieta, sueño y peso corporal. Las diferencias reales empezaron a verse por encima de ese umbral”.
En concreto, los jugadores de alto nivel registraron un IMC medio de 26,3, frente a 22,2 y 22,8 en los grupos bajo y moderado, respectivamente. Además, mostraron una menor calidad de la dieta y más dificultades para mantener un sueño reparador. De hecho, cada hora extra de juego semanal se asoció con un empeoramiento de los hábitos alimenticios, incluso tras ajustar por otros factores como el estrés o la actividad física.
“Como los hábitos adquiridos en la universidad suelen mantenerse en la adultez, adoptar rutinas más saludables ahora, como evitar jugar de madrugada o hacer pausas regulares, podría mejorar el bienestar general”, concluyen los autores.