
Por Medicina Responsable
6 de abril de 2026Un grupo de científicos de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos ha conseguido por primera vez en la historia un éxito del 100% tras realizar ablaciones cardíacas, un procedimiento quirúrgico para tratar arritmias potencialmente mortales y que, hasta el momento, solo ofrecía buenos resultados a largo plazo en el 60% de las ocasiones.
Este hito científico ha sido posible gracias a la utilización de gemelos digitales del corazón, es decir, modelos informáticos de órganos que imitan su comportamiento y poseen capacidad predictiva. A través de estos, los médicos han "ensayado" la operación en su idéntico para pronosticar las posibilidades de que el paciente sufra complicaciones en función de su genética o la estructura de su corazón.
"Los gemelos digitales pueden cambiar la vida a quienes se sirven de ellos, e incluso salvársela", ha explicado el autor de este estudio, Jonathan Chrispin, cardiólogo especializado en el tratamiento de arritmias. "En ellos, podemos probar diferentes escenarios de antes de proceder con paciente real para minimizar el daño al corazón y aumentar las probabilidades de éxito", ha añadidoNatalia Trayanova, profesora de ingeniería biomédica cuyo equipo desarrolló la tecnología utilizada en este ensayo clínico.
Esta nueva técnica ha sido diseñada para mejorar la vida de las personas que sufren taquicardia ventricular, una arritmia grave en la que el corazón late muy rápido (más de 100 o 120 latidos por minuto) debido a señales eléctricas anómalas en los ventrículos y que puede causar paros cardíacos. Dicha patología se mediante la ablación cardíaca, un procedimiento mínimamente invasivo en la que se introduce un catéter para bloquear las señales eléctricas con calor (radiofrecuencia) o frío (crioablación).
Sin embargo, a los médicos les resulta difícil identificar el punto o los puntos exactos para la ablación. Además, estos procedimientos son muy prolongados y tienen bajas tasas de éxito. Las arritmias suelen reaparecer tras la ablación, por lo que puede ser necesario repetirla varias veces antes de que sea efectiva, lo que provoca más cicatrices y daños en el corazón. Por ello se diseñó el ensayo Twin-VT, previamente aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
En él participaron 10 pacientes que habían sufrido infartos y taquicardia ventricular. Para cada uno, el equipo creó un gemelo digital personalizado de su corazón basado en imágenes 3D obtenidas mediante resonancia magnética clínica con contraste. A través de estos, se consiguió estudiar cómo cada órgano procesaba la electricidad y predecía qué área o áreas provocaban las arritmias, así como la mejor manera de tratar a cada paciente y si la arritmia reaparecería después de la ablación.
"Hemos demostrado que la tecnología no solo es viable, sino que ofrece resultados excelentes. Representa un logro culminante que nos permite avanzar hacia un ensayo clínico de mayor envergadura", ha afirmado Trayanova, cuyo equipo llevó a cabo la ablación de todos los pacientes gracias a la guía de predicción del gemelo digital.
Tras los procedimientos, los médicos no pudieron inducir arritmias en ninguno de los pacientes, lo que indicaba el éxito del procedimiento. Más de un año después, los 10 pacientes estaban libres de arritmias. La tasa de éxito a largo plazo con el tratamiento de ablación tradicional es de tan solo el 60%. En este caso, fue del 100%. Además, ocho pacientes dejaron de tomar la medicacción antiarrítmica por completo y dos restantes redujeron su dosis.
De cara al futuro, el equipo prevé realizar más pruebas con gemelos digitales cardíacos en un ensayo más amplio y extender la tecnología para que funcione con otras enfermedades cardíacas, ya que este ensayo ha abierto la puerta hacia nuevas metodologías cardíacas menos invasivas y más efectivas.
También están trabajando para que la tecnología sea accesible desde un ordenador de escritorio, lo que permitiría a los médicos obtener información en cuestión de minutos. Entre los autores se encuentran el coautor principal Adityo Prakosa, Eugene Kholmovski, Aravindan Kolandaivelu, Konstantinos N. Aronis, MD, PhD, Ronald D. Berger y Hugh Calkins, todos ellos de Johns Hopkins, y Amanda Barcelon de Johnson & Johnson MedTech.