
Por Santiago Melo
6 de mayo de 2026La miopía infantil es uno de los problemas de salud visual que más crece a nivel global y preocupa especialmente por su progresión durante la infancia. En este escenario, un nuevo diseño de lentes oftálmicas ha mostrado resultados llamativos en el control de la miopía en niños, al conseguir frenar la progresión clínicamente significativa en la mayoría de los casos durante el primer año de uso.
La investigación, desarrollada por HOYA Vision Care junto a la Universidad Politécnica de Hong Kong, apunta a que estas lentes también limitan el crecimiento excesivo del ojo, un factor clave en la evolución de la miopía. En términos clínicos, ese crecimiento se mide como elongación axial: cuando el ojo se alarga más de lo habitual, la miopía tiende a avanzar.
El ensayo clínico fue aleatorizado y controlado y se llevó a cabo en Hong Kong con escolares miopes de entre 4 y 12 años. En total, 196 niños completaron el estudio y se compararon dos grupos: uno que utilizó las lentes ‘MiYOSMART iQ’ y otro que llevó lentes monofocales convencionales, utilizadas como control.
Tras 12 meses de seguimiento, los resultados señalan que, de media, los niños que usaron ‘MiYOSMART iQ’ no presentaron progresión de la miopía en ese primer año. En cambio, en el grupo control sí se observó un empeoramiento medio del equivalente esférico, el indicador que resume el cambio de graduación.
Además, la elongación axial fue claramente menor en el grupo que utilizó ‘MiYOSMART iQ’ que en el grupo con lentes monofocales. Según los investigadores, ese crecimiento del ojo se situó en niveles inferiores o comparables a los de niños emétropes, es decir, sin error refractivo, lo que refuerza la idea de que el diseño actúa sobre uno de los mecanismos centrales de la progresión miópica.
Los investigadores describen ‘MiYOSMART iQ’ como una evolución de diseños previos, con cambios como segmentos de desenfoque más próximos al centro geométrico, mayor potencia de desenfoque y una zona de tratamiento ampliada.
Los especialistas recuerdan que la intervención temprana es determinante porque reduce los años acumulados de progresión y, con ello, el riesgo de alta miopía y de complicaciones oculares asociadas en etapas posteriores de la vida. Por eso, el estudio subraya también el valor de disponer de estrategias eficaces desde edades muy tempranas.