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Comer a altas horas de la noche podría ser perjudicial para el hígado

Un estudio de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón (OHSU), en Estados Unidos, documenta un aumento en la correlación entre las personas que comen tarde por la noche y un mayor riesgo de dos tipos de enfermedad hepática

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Comer a altas horas de la noche podría ser perjudicial para el hígado
Magnific.com

Por Europa Press

13 de octubre de 2026

Comer a altas horas de la noche podría ser perjudicial para el hígado, tal y como sugiere una nueva investigación dirigida por la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón (OHSU) de Estados Unidos.

El estudio, publicado en la revista 'Clinical Gastroenterology and Hepatology', documenta un aumento en la correlación entre las personas que informaron comer tarde por la noche, definido como comer después de la cena o después de acostarse, y un mayor riesgo de dos tipos de enfermedad hepática: la enfermedad hepática esteatósica asociada a la disfunción metabólica y la cirrosis.

Investigaciones anteriores han asociado el consumo de bocadillos a altas horas de la noche con enfermedades cardíacas y obesidad, pero en el nuevo estudio los investigadores se propusieron encontrar una señal de enfermedad hepática en la alimentación nocturna. "Algunos estudios han insinuado esta idea, pero este es uno de los primeros análisis a largo plazo que establece explícitamente la conexión con la enfermedad del hígado graso", comenta el autor principal, Robert Wilechansky, hepatólogo de OHSU especializado en trasplantes de hígado.

Wilechansky señala que los trabajadores del turno de noche se enfrentan a la desincronización del ciclo natural de sueño-vigilia, lo que conlleva mayores índices de obesidad y enfermedades cardíacas. Dado que hasta el 30% de la población estadounidense padece hígado graso, se preguntó si pequeños cambios en el horario de las comidas podrían marcar la diferencia. "Sabemos que el hígado está muy sincronizado con los ritmos circadianos del cuerpo", informa. "Por eso, nos interesa modificar el horario de las comidas de una manera que pueda tener un impacto positivo en la salud sin alterar la composición de la dieta".

Los investigadores analizaron tres grandes conjuntos de datos nacionales preexistentes: el Estudio de Salud de las Enfermeras, el Estudio de Salud de las Enfermeras II y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. Extrajeron los hábitos de dieta y estilo de vida autoinformados por casi 200.000 participantes en los tres estudios, los agruparon según sus comportamientos alimentarios y luego buscaron correlaciones con personas que informaron padecer hígado graso o cirrosis.

Descubrieron un aumento del 20% al 30% en todas las formas de enfermedad hepática entre el grupo de personas que declararon comer a altas horas de la noche, en comparación con aquellas que no lo hacían. "Es importante recordar que, de las personas que desarrollan hígado graso, solo una pequeña fracción desarrolla formas graves de la enfermedad, como la cirrosis hepática", aporta Wilechansky. "Aun así, la principal conclusión es que limitar la ingesta de calorías a varias horas antes de acostarse podría ser beneficioso".

Uno de los coautores que estudia los ritmos circadianos afirmó que el nuevo estudio se basa en investigaciones previas que revelan la importancia del reloj biológico para la salud en general. "Estamos viendo una y otra vez que el momento en que se realizan las actividades, ya sea dormir, comer o hacer ejercicio, es realmente importante", comenta el coautor Andrew McHill, profesor asociado y fisiólogo del sueño y los ritmos circadianos en OHSU. "Por ejemplo, hemos demostrado que comer durante la noche, cuando el reloj biológico interno promueve el sueño, reduce la capacidad del cuerpo para metabolizar los alimentos de manera eficiente y, con el tiempo, puede provocar obesidad, diabetes y ahora también problemas hepáticos". Además, señala que investigaciones previas en modelos animales revelan que el hígado es uno de los órganos más susceptibles a la desincronización entre la alimentación y el sueño. Por su parte, Wilechansky advierte que el estudio es observacional y se basa en datos autoinformados definidos de forma amplia, pero sí proporciona un punto de partida para futuras investigaciones.

Con ese fin, forma parte de un equipo de OHSU que recluta participantes para un estudio que monitorizará directamente los hábitos alimenticios y determinará si comer más temprano mejora los indicadores clínicos de la enfermedad del hígado graso subyacente. Este nuevo estudio constituye un punto de partida para poner a prueba los hallazgos. "Nuestros hallazgos se suman al creciente conjunto de estudios que vinculan los hábitos alimenticios nocturnos con resultados metabólicos y hepáticos adversos", escriben los autores.



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