
Por Medicina Responsable
1 de julio de 2026La obesidad, el sedentarismo, el deterioro de la alimentación, el uso abusivo de las pantallas, la contaminación... Ninguna de las hipótesis terminaba de encajar y los científicos, hasta el momento, no habían conseguido encontrar una explicación lógica y probada ante el grave aumento de casos de cáncer entre la población joven.
Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature ha logrado ajustar todas las piezas del puzle y la incógnita que antes traía de cabeza a miles de estudiosos, ahora es una realidad: el riesgo de desarrollar cáncer a edades tempranas se asocia con el envejecimiento biológico acelerado.
Para probarlo, los investigadores han analizado datos de 154.169 adultos jóvenes del UK Biobank, una de las mayores bases de datos biomédicas del mundo, y han validado después parte de los resultados en 10.262 participantes del programa estadounidense "All of Us Research Program".
El trabajo ha sido dirigido por la epidemióloga molecular Yin Cao, de la Washington University School of Medicine de St. Louis (Estados Unidos), junto a un equipo multidisciplinar formado principalmente por investigadores de esa misma universidad y con la colaboración de científicos de Harvard University y del Broad Institute.
La principal novedad del estudio reside en que los científicos no han analizado únicamente la edad cronológica de los participantes, sino también su edad biológica. Es decir, que no les ha condicionado la fecha de nacimiento de los encuestados sino que han centrado su hipótesis en el estado del organismo, que en muchos casos explica cómo dos personas con la misma edad sufren más o menos daño acumulado en los tejidos o en el sistema inmunitario.
Para medir estos parámetros se han utilizado "relojes biológicos" y otros parámetros clínitos y metabolómicos. Los resultados fueron sorprendentes: las personas nacidas entre 1965 y 1974 presentaban un 23 % más de envejecimiento biológico que quienes habían nacido entre 1950 y 1954, incluso después de ajustar por la edad cronológica. En otras palabras, el organismo de las generaciones más recientes parece mostrar signos de deterioro antes de lo esperado.
El informe también ha constatado que la diferencia entre la edad biológica y la cronológica se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar cáncer antes de los 55 años, especialmente tumores de pulmón, gastrointestinales y colorrectales y de útero. Además, la asociación se mantiene incluso después de corregir la predisposición genética, lo que sugiere que los genes, por sí solos, no explican el fenómeno.
Otra de las novedades que incorpora el estudio es la demostración de que el envejecimiento no afecta por igual a todos los órganos, por lo que abre la puerta a pensar que el organismo experimenta múltiples procesos específicos, cada uno capaz de favorecer determinados tipos de cáncer.
Aunque el trabado es observacional, su tamaño y los métodos de validación y medición lo constituyen como una de las evidencias más sólidas publicadas hasta el momento. Por ello, si las futuras investigaciones confirman que el envejecimiento biológico desempeña un papel causal, los profesionales podrían incorporar biomarcadores más precisos para identificar el riesgo de padecer cáncer, personalizar los programas de cribado e intensificar las medidas preventivas.