
Por Santiago Melo
4 de agosto de 2026El cáncer colorrectal puede reaparecer incluso después de una operación realizada con intención curativa y de recibir quimioterapia. Más del 30% de los pacientes diagnosticados en los estadios II y III sufre una recaída, por lo que identificar con mayor precisión quién presenta más riesgo continúa siendo uno de los principales retos en el tratamiento de este tumor.
Una investigación liderada por el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) ha identificado en la bacteria Fusobacterium una posible herramienta para mejorar ese pronóstico. Los resultados del proyecto multicéntrico FUSOMAP, publicados en la revista ESMO Open, relacionan su presencia en el tumor con una enfermedad más agresiva, una menor respuesta inmunitaria y un mayor riesgo de recurrencia.
El estudio incluyó a 740 pacientes con cáncer colorrectal operable en estadios I, II y III, procedentes de nueve hospitales de siete comunidades autónomas. En el momento de la cirugía, uno de cada cinco tumores analizados, el 21%, presentaba esta bacteria.
Tras un seguimiento medio de 48,6 meses, los investigadores comprobaron que estos pacientes tenían una menor supervivencia sin recaídas y sin enfermedad. Además, la quimioterapia administrada después de la operación mejoró de forma significativa el pronóstico de las personas cuyos tumores no contenían Fusobacterium, pero no mostró el mismo beneficio cuando la bacteria estaba presente.
En la actualidad, los oncólogos calculan el riesgo de recaída mediante factores como el estadio, el grado del tumor o la invasión de vasos sanguíneos, vasos linfáticos y nervios. Sin embargo, Paolo Nuciforo, jefe del Grupo de Oncología Molecular del VHIO, explica que estas características no siempre permiten saber qué pacientes se beneficiarán de la quimioterapia, lo que puede provocar tanto tratamientos innecesarios como terapias insuficientes.
Uno de los principales hallazgos procede del seguimiento de muestras de heces recogidas después de la cirugía. La persistencia de Fusobacterium en la microbiota intestinal se relacionó con un mayor riesgo de que el cáncer regresara y, en algunos pacientes, pudo detectarse hasta tres años antes de la recaída.
Esta señal temprana podría permitir que los profesionales intensificaran las revisiones de los pacientes con mayor riesgo o adaptaran sus tratamientos. “Su detección podría ayudar tanto a identificar a los pacientes con peor pronóstico y menor beneficio de la quimioterapia como a anticipar una posible recaída”, señala Paolo Nuciforo.
FUSOMAP es el mayor estudio europeo realizado hasta ahora sobre microbiota y cáncer colorrectal. El proyecto analiza cómo las bacterias presentes en el tumor y en el intestino pueden influir en la evolución de la enfermedad y en la respuesta a las terapias, con el objetivo de avanzar hacia una atención más personalizada.
Los autores advierten, no obstante, de que estos resultados todavía deben validarse antes de incorporar la detección de Fusobacterium a la práctica clínica habitual. De confirmarse, las muestras de tejido y heces podrían convertirse en una herramienta complementaria para decidir qué tratamiento y qué seguimiento necesita cada paciente.