
Por Medicina Responsable
21 de octubre de 2026Volver a escuchar la voz de un ser querido fallecido, hacerle una pregunta o recibir un mensaje como si todavía estuviera presente. La inteligencia artificial ha hecho posible simular estas experiencias a través de los thanabots, también conocidos como deathbots o griefbots. Se trata de sistemas capaces de recrear conversaciones con personas que han muerto y que están abriendo nuevos interrogantes sobre sus posibles efectos psicológicos y la manera de afrontar el duelo.
Estas herramientas funcionan a partir de la huella digital del fallecido: mensajes, correos electrónicos, grabaciones de voz o publicaciones en redes sociales. Con esa información, la inteligencia artificial reproduce patrones de comunicación y genera respuestas que imitan su manera de expresarse. No obstante, no recupera a la persona ni sus recuerdos, sino que construye una simulación capaz de decir cosas que nunca llegó a pronunciar.
Entre el consuelo y la dificultad para afrontar la pérdida
Mantener un vínculo emocional con alguien que ha muerto no es necesariamente perjudicial. Recordar conversaciones, conservar fotografías o continuar determinadas tradiciones puede formar parte del duelo. Sin embargo, los thanabots introducen un elemento diferente: la posibilidad de recibir nuevas respuestas de una representación digital del fallecido, como si la conversación pudiera continuar.
Precisamente esta diferencia es la que analizaron los investigadores españoles Ignacio Brescó de Luna, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Belén Jiménez-Alonso, de la Universitat Oberta de Catalunya, en un artículo publicado en 2024. Su trabajo aborda cómo estas herramientas pueden transformar los vínculos que mantenemos con quienes ya no están.
Los autores plantean que la sensación de estar hablando realmente con el fallecido podría influir en la autonomía de la persona en duelo y en su manera de relacionarse con la ausencia. También examinan si estas tecnologías podrían tener alguna utilidad en el acompañamiento psicológico. La cuestión no es únicamente si ofrecen consuelo, sino qué ocurre cuando ese consuelo procede de una interacción artificial que puede generar una sensación de presencia.
Una investigación publicada en junio de 2026 en Frontiers in Digital Health profundizó en estas inquietudes a través de entrevistas a 25 adultos de la provincia china de Guangdong. Los participantes señalaron que los thanabots podrían proporcionar alivio emocional, ayudar a mantener una conexión simbólica con el fallecido y ofrecer una oportunidad para expresar sentimientos o despedidas que quedaron pendientes.
Pero también identificaron posibles consecuencias menos favorables. Entre ellas, el riesgo de desarrollar una dependencia emocional de estas conversaciones, recurrir constantemente a la simulación para evitar afrontar la ausencia o reducir las interacciones con familiares y amigos. Algunos expresaron preocupación por el malestar que podría provocar recibir respuestas que no encajaran con la personalidad o los recuerdos del ser querido.
Los investigadores observaron que las opiniones dependían de factores como la situación emocional de cada persona y el contexto de utilización. No todos los participantes habían experimentado un duelo ni utilizado estas herramientas, por lo que sus respuestas permiten conocer preocupaciones y expectativas, pero no demostrar que los thanabots provoquen esos efectos.
¿Pueden utilizarse para ayudar a superar un duelo?
La posible utilidad de la tecnología en el acompañamiento psicológico también ha despertado interés científico. Una revisión sistemática publicada en mayo de 2026 reunió 30 investigaciones sobre recursos digitales relacionados con el duelo, desde grupos de apoyo y terapia en línea hasta realidad virtual y chatbots.
Los trabajos revisados encontraron posibles beneficios, como una reducción de determinados síntomas de duelo y depresión, un mayor apoyo social y un acceso más sencillo a recursos de acompañamiento. Sin embargo, también señalaron problemas relacionados con la dependencia de las interacciones digitales, el distanciamiento emocional y la privacidad.
Sin embargo, los investigadores analizaron herramientas muy diferentes, algunas de las cuales ni siquiera utilizaban inteligencia artificial. Por eso, los beneficios observados en determinadas intervenciones digitales no permiten afirmar que los thanabots tengan los mismos efectos sobre el duelo.
El riesgo de una segunda despedida
A las implicaciones psicológicas se suman otras cuestiones: ¿qué sucede si una persona no autorizó que se utilizara su información para recrearla? ¿Y si sus familiares quieren dejar de recibir mensajes de su representación digital?
Investigadores de la Universidad de Cambridge abordaron estas preguntas en un estudio publicado en 2024. Mediante tres situaciones hipotéticas, examinaron los problemas que podrían surgir cuando una empresa utiliza estas simulaciones con fines comerciales, cuando no existe consentimiento del fallecido o cuando la relación con el avatar se vuelve emocionalmente difícil.
Uno de los escenarios plantea las consecuencias de interrumpir el contacto con una representación digital que ha adquirido importancia para quien la utiliza. Los autores advierten de que su desaparición podría vivirse como una nueva despedida y recomiendan establecer mecanismos sensibles para finalizar el servicio, además de garantizar transparencia y consentimiento.
Estas situaciones sirven para anticipar problemas, pero no constituyen pruebas de que los usuarios experimenten necesariamente esos daños.
La posibilidad de mantener una conversación con alguien que ha muerto plantea así una paradoja: la misma tecnología que podría aliviar la ausencia de un ser querido también podría dificultar, en determinadas circunstancias, la adaptación a su pérdida. Por ahora, todavía quedan preguntas sin respuesta sobre sus consecuencias psicológicas y hasta qué punto estas herramientas pueden ayudar a afrontar el duelo o, por el contrario, complicarlo.