
Por Medicina Responsable
14 de octubre de 2026Lo que debía ser el último adiós a Yuleidy Ixcotoyac terminó con la adolescente despertando dentro de su propio ataúd. Ocurrió el 10 de octubre en Sacapulas, Guatemala, donde su familia la velaba tras darla por muerta. Las imágenes de su despertar se hicieron virales y desataron preguntas sobre lo sucedido.
Según relató su padre, Abraham Ixcotoyac, a TV Sac, la joven comenzó a sentirse mal y perdió el conocimiento cuando intentaba llevarla al hospital. Al creer que no respiraba ni tenía pulso, decidió regresar a casa sin que fuera examinada por un médico. Posteriormente, declaró a Prensa Libre que tomó esa decisión tras recibir lo que interpretó como una revelación divina.
La familia compró un ataúd y organizó el velatorio. Horas después, su madre advirtió que Yuleidy comenzaba a moverse. La adolescente abrió los ojos y fue ayudada a salir del féretro. Ella misma contó que antes de desmayarse había sentido un intenso dolor en el pecho.
A 14 de octubre, el caso continúa bajo investigación. Según informó Prensa Libre, la Procuraduría General de la Nación de Guatemala solicitó evaluaciones médicas en el Hospital Regional de Huehuetenango, donde la adolescente ha sido sometida a pruebas cardíacas y cerebrales para esclarecer lo sucedido. Su padre asegura que se encuentra estable, aunque todavía no se ha comunicado un diagnóstico. Paralelamente, el Ministerio Público investiga las circunstancias en las que su familia la dio por fallecida sin que ningún médico certificara su muerte.
🚨🇬🇹 ESCALOFRIANTE: UNA ADOLESCENTE DESPERTÓ EN SU PROPIO ATAÚD EN GUATEMALA. Llevaba ocho horas en un velatorio cuando los presentes notaron movimientos en el féretro. Su padre la había dado por muerta sin que recibiera atención médica. Está consciente y en recuperación. https://t.co/7iOHflag5c
— Alerta en las Calles 🏙📢 (@AlertaArgNews) October 12, 2026
¿Qué pudo suceder?
Pedro Gargantilla, director médico de Medicina Responsable, plantea como principal hipótesis la catalepsia, un estado de rigidez muscular e inmovilidad extrema en el que la persona puede quedar incapacitada para moverse o responder a estímulos.
Según explica el especialista, puede estar relacionada con trastornos psiquiátricos graves, epilepsia, traumatismos craneoencefálicos o determinadas sustancias. Gargantilla señala que, en episodios de este tipo, la respiración puede hacerse muy superficial y el pulso resultar difícil de percibir, lo que puede llevar a interpretar erróneamente que la persona ha fallecido.
Cuando el episodio remite, recupera la movilidad y la capacidad de respuesta. Una recuperación que, ante quienes la presencian, puede parecer una resurrección.