
Por Medicina Responsable
19 de octubre de 2026Gustavo Oliva, exjugador y entrenador de pádel de 58 años, ha decidido compartir públicamente su despedida mientras afronta un cáncer colorrectal avanzado. Con su testimonio, quiere transmitir un mensaje sobre la importancia de la detección precoz de esta enfermedad, después de reconocer que dejó pasar dos citaciones para participar en el programa de cribado.
El 7 de octubre publicó en Instagram una carta de despedida en la que anunciaba que su vida se acercaba al final. El mensaje provocó muestras de cariño, pero también confusión: algunos usuarios interpretaron que había fallecido. El deportista tuvo que aclarar posteriormente en sus redes sociales que seguía vivo y que únicamente quería compartir sus reflexiones: "Perdonar a todos la confusión. La evolución de la enfermedad ya es irreversible, y quería solo dar un par de consejos mientras lo podía hacer. Todavía estoy vivo aquí en la Tierra. Siento haberme expresado mal".
Su advertencia nace de una experiencia personal. En una entrevista concedida a La Vanguardia el 17 de octubre, Oliva contó que recibió invitaciones para participar en el cribado del cáncer colorrectal cuando tenía 50 y 52 años, pero no realizó la prueba de sangre oculta en heces. Se encontraba bien y dejó pasar ambas oportunidades. Más adelante observó que sus deposiciones eran más estrechas, aunque tampoco consultó porque no sentía dolor.
Tras un viaje de trabajo, acudió a urgencias con su esposa, Imma. Según relató al periódico, los médicos detectaron dos tumores de gran tamaño, con riesgo de obstrucción intestinal, y metástasis en el hígado, el bazo y varios ganglios. Desde su diagnóstico, a finales de 2023, ha recibido distintos tratamientos. En el momento de la entrevista permanecía ingresado en cuidados paliativos en el Parc Sanitari Pere Virgili de Barcelona.
Oliva, que llegó a situarse entre los diez mejores jugadores de pádel de Cataluña, también habló del apoyo de su familia. Ver felices a sus dos hijas, de 33 y 30 años, le ayuda a afrontar esta etapa. Asimismo, agradeció la atención recibida por parte de los profesionales sanitarios que lo han acompañado durante la enfermedad.
Pero, por encima de todo, quiere que su experiencia sirva para concienciar a otras personas. "Si mi mensaje sirve para salvar una sola vida, ya me doy por satisfecho", declaró a La Vanguardia.
El cribado del cáncer colorrectal permite detectar lesiones precancerosas y algunos tumores antes de que aparezcan síntomas. Aunque no es posible saber cómo habría evolucionado su enfermedad si hubiera participado en el programa, su mensaje es claro: no dejar pasar las invitaciones a estas pruebas.