
Por Medicina Responsable
15 de septiembre de 2026Michael J. Fox, el actor que dio vida a Marty McFly en la saga Regreso al futuro, protagonizó uno de los momentos más emotivos de los Emmy. A sus 65 años, recibió durante la gala el Premio Humanitario Bob Hope, un reconocimiento por su defensa de las personas con párkinson y su impulso a la investigación que el público recibió con una sonada ovación.
Fox fue diagnosticado de párkinson en 1991, cuando tenía 29 años y trabajaba en Hollywood. Durante años mantuvo el diagnóstico en privado y no hizo pública su enfermedad hasta 1998. Sobre el escenario de los Emmy recordó el miedo que sintió al principio: temía que, si la gente sabía que estaba enfermo, se riera de él y que la enfermedad afectara a su trabajo y a su relación con el público.
La respuesta fue muy distinta y Fox decidió hacer público su diagnóstico para convertir su experiencia en un motor para impulsar la investigación. En 2000 creó, junto a Debi Brooks, la Michael J. Fox Foundation for Parkinson’s Research, que la Academia de Televisión define como la mayor organización privada sin ánimo de lucro dedicada a financiar la investigación sobre el párkinson.
Durante su discurso, el actor resumió cómo afrontó el diagnóstico: “Aceptar el párkinson no significaba que tuviera que rendirme a él”. Para Fox, aceptar la enfermedad no equivale a rendirse, sino a comprometerse con quienes viven con ella.
También reivindicó el avance de la investigación y agradeció su labor a pacientes, investigadores, donantes y al equipo de su fundación. “Estoy orgulloso del progreso que hemos logrado para beneficiar a los pacientes y sus familias”, afirmó antes de señalar que están cada vez más cerca de erradicar la enfermedad.
El actor se retiró de la interpretación en 2020 por la progresión del párkinson, aunque regresó a la pantalla en 2025. Este año, además, recibió su 19.ª nominación al Emmy por su participación como actor invitado en ‘Shrinking’.
Más de tres décadas después de aquel diagnóstico que llegó a ocultar por miedo a perder su carrera, Fox utilizó el escenario de los Emmy para reivindicar una idea: aceptar una enfermedad no significa rendirse ante ella.