
Por Medicina Responsable
29 de mayo de 2026La hepatitis B crónica es una infección vírica que puede acompañar a una persona durante toda la vida si el sistema inmunitario no logra eliminar el virus. En muchos casos, los pacientes necesitan tratamiento antiviral continuo para mantener la enfermedad bajo control, ya que la curación funcional es muy poco frecuente con las terapias actuales.
En este contexto, GSK ha presentado los resultados de bepirovirsen, su fármaco experimental para la hepatitis B crónica, que abre una nueva vía terapéutica. La compañía explica que se trata de un oligonucleótido antisentido, un medicamento diseñado para bloquear la producción de componentes clave del virus dentro de las células. Al reducir el nivel del antígeno de superficie en sangre, el tratamiento facilita que el propio sistema inmunitario pueda recuperar el control de la infección.
Los datos proceden de los ensayos internacionales B-Well 1 y B-Well 2, publicados en The New England Journal of Medicine y presentados en el congreso de la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL). Según GSK, tras seis meses de tratamiento una proporción relevante de pacientes alcanzó la denominada curación funcional, es decir, el virus dejó de ser detectable durante al menos seis meses después de finalizar la terapia.
Además, en los pacientes con menor actividad vírica inicial, las tasas de respuesta fueron superiores. Incluso entre quienes no lograron la curación funcional completa, casi la mitad consiguió reducir de forma notable los niveles del antígeno viral un año después de terminar el tratamiento, un marcador asociado a un mejor control inmunitario y a una menor probabilidad de complicaciones.
La pérdida del antígeno de superficie es un objetivo clave en hepatitis B, ya que se relaciona con una reducción muy importante del riesgo de desarrollar cáncer de hígado y de fallecer por causas asociadas a la enfermedad. Desde GSK destacan que estos resultados suponen un paso adelante en un área donde las opciones actuales rara vez permiten suspender el tratamiento de por vida.
En cuanto a la seguridad, la compañía señala que el perfil observado fue coherente con estudios previos y, en general, bien tolerado. Las reacciones más frecuentes fueron leves y relacionadas con el lugar de la inyección o alteraciones temporales en parámetros hepáticos.
Bepirovirsen se encuentra actualmente en revisión por parte de distintas agencias reguladoras en Estados Unidos, Europa y Asia. GSK espera las primeras decisiones regulatorias en 2026 y trabaja para facilitar el acceso al fármaco si obtiene la autorización.