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Las píldoras orales para adelgazar se abren paso frente a las inyecciones: ¿son igual de eficaces?

Foundayo y Wegovy oral abren una nueva etapa en los tratamientos para perder peso, con la comodidad como principal ventaja, aunque sus resultados todavía quedan por detrás de algunas opciones inyectables y su impacto en la adherencia está por demostrar

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Las píldoras orales para adelgazar se abren paso frente a las inyecciones: ¿son igual de eficaces?
Fotografía de una de las opciones terapéuticas inyectables contra el sobre peso. Fuente: Wegovy.

Por Clara Arrabal

21 de octubre de 2026

La investigación médica avanza a un ritmo vertiginoso. Los descubrimientos y las innovaciones se suceden a tal velocidad que lo que ayer parecía revolucionario hoy puede haber quedado superado. Ejemplo de ello son los tratamientos contra la obesidad, en especial los ya populares agonistas del receptor GLP-1, que han revolucionado el abordaje farmacológico de esta enfermedad.

De hecho, desde mediados de 2022, cuando estalló la fiebre de Ozempic, han sido millones de personas las que se han sumado a los pinchazos que prometen adelgazar y mejorar los resultados en salud. Tanto fue así que durante el año 2023 su elevada demanda contribuyó a una escasez mundial, dificultando enormemente el acceso a estos medicamentos.

Sin embargo, en la actualidad las inyecciones están viendo cómo emerge una nueva alternativa terapéutica que parece ilusionar más a aquellos que rehúyen de las agujas: las píldoras orales, potencialmente más cómodas y menos invasivas. Y prueba de ello es que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha recomendado una nueva opción: Foundayo, de la farmacéutica Eli Lilly.

Foundayo, el nuevo actor... ¿protagonista?

Esta opción, que todavía debe contar con la autorización definitiva de la Comisión Europea para su distribución en el territorio comunitario, está indicada para el control del peso en adultos con obesidad o sobrepeso que cumplan determinados criterios clínicos. Actualmente, ya se comercializa en países como Estados Unidos, donde la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó su uso en abril de 2026.

Se trata de un comprimido oral que se administra una vez al día y puede tomarse a cualquier hora, con o sin alimentos y sin las restricciones de ayuno que caracterizan a otras formulaciones. Esto podría ofrecer ventajas prácticas frente a determinados tratamientos inyectables. Y no es el único que ha irrumpido en este escenario: los pacientes también cuentan con la formulación oral de Wegovy, ya avanzado en el proceso de autorización europeo. Ambas alternativas representan una nueva etapa en la evolución de los tratamientos farmacológicos contra la obesidad.

Su eficacia, a prueba

Los resultados de los ensayos clínicos muestran que las píldoras pueden lograr pérdidas de peso relevantes. En el caso de Wegovy oral, los datos evaluados por la EMA reflejan una reducción media del 13,6 % del peso corporal a las 64 semanas. Y, en el caso de Foundayo, su pérdida media se situó entre el 5 % y el 11 % a las 72 semanas, según la dosis administrada.

A pesar de ello, estos datos se alejan de los resultados obtenidos con las opciones inyectables, pues estas alcanzan pérdidas de peso superiores. De hecho, medicamentos como Wegovy (semaglutida) y Mounjaro (tirzepatida) han demostrado pérdidas de peso de alrededor del 15% y de hasta el 20% o más, respectivamente, en determinados ensayos clínicos. Por su parte, Ozempic, también basado en semaglutida y una de las marcas más conocidas, está indicado en Europa para tratar la diabetes tipo 2, no la obesidad.

Más comodidad, ¿significa mayor adherencia?

Respecto a sus beneficios, una de las principales ventajas de las píldoras es que eliminan la necesidad de administrarse una inyección. Además, Foundayo puede tomarse sin restricciones específicas de alimentos o agua, mientras que Wegovy oral debe ingerirse en ayunas y requiere esperar antes de comer, beber o tomar otros medicamentos. Estas diferencias pueden influir en la facilidad con la que cada paciente incorpora el tratamiento a su rutina diaria.

No obstante, que un medicamento resulte más cómodo no significa necesariamente que vaya a mantenerse durante más tiempo, según los expertos. La adherencia también depende de los efectos adversos, el coste, las expectativas de pérdida de peso y el seguimiento médico. De hecho, los ensayos clínicos de Foundayo registraron abandonos del tratamiento tanto en los grupos que recibieron el medicamento como en los que recibieron placebo, lo que evidencia que la continuidad sigue siendo un reto.

La gran incógnita es si esta nueva generación de tratamientos conseguirá reducir los abandonos en la práctica clínica real. Para comprobarlo, será necesario disponer de estudios que comparen la persistencia de los pacientes que toman píldoras con la de quienes reciben inyecciones durante periodos prolongados. Por ahora, la comodidad constituye una ventaja potencial, pero no una garantía de mayor adherencia. 



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