
Por Gonzalo de Esteban
19 de octubre de 2026España da un paso definitivo hacia la regulación médica del cannabis. En las próximas semanas, los hospitales del sistema público de salud comenzarán a preparar y entregar de forma oficial los primeros fármacos elaborados con extractos de esta planta. La medida se enmarca dentro del marco legal del Real Decreto 903/2025, aprobado por el Ministerio de Sanidad para garantizar un control médico y farmacéutico riguroso y homogéneo en todo el país.
Esta regulación no abre la puerta al uso recreativo ni al autocultivo de marihuana. Lo que llegará a los centros sanitarios son medicinas de calidad farmacéutica, principalmente en forma de aceites y gotas orales. Estos preparados contienen dosis exactas y medibles de los dos componentes principales de la planta: el tetrahidrocannabinol (THC), que ayuda a calmar el dolor y a relajar los músculos, y el cannabidiol (CBD), con efecto antiinflamatorio y sin los efectos psicoactivos o de "colocón" asociados a la marihuana común.
Gracias al protocolo fijado por la AEMPS (monografía FN/2026/FMT/043 del Formulario Nacional), cada frasco garantiza una concentración fija, una conservación probada y la ausencia total de contaminantes.
El cannabis medicinal no se va a recetar de entrada, ni tampoco se va a utilizar como remedio para cualquier molestia leve. Se trata de un tratamiento de rescate, pensado exclusivamente para personas en las que las medicinas tradicionales han fallado o provocan efectos secundarios difíciles de tolerar.
Las autoridades sanitarias y la AEMPS han acotado su uso a cuatro situaciones médicas muy concretas respaldadas por la evidencia científica:
- Esclerosis múltiple: Para aliviar la rigidez muscular severa y los espasmos dolorosos en pacientes que no mejoran con su tratamiento habitual.
- Epilepsias graves y de difícil control: Como apoyo terapéutico en formas convulsivas raras, especialmente en niños y jóvenes.
- Dolor crónico neuropático: Para calmar dolores intensos de origen nervioso que no ceden con analgésicos potentes ni derivados del opio.
- Náuseas y vómitos por quimioterapia: Para aliviar el malestar grave en pacientes con cáncer cuando los fármacos antieméticos habituales no logran hacer efecto.
Para garantizar la seguridad del enfermo y evitar un uso inadecuado, la normativa ha diseñado un recorrido muy controlado que deja fuera a las farmacias de barrio y a la Atención Primaria.
Los tratamientos solo podrán ser recetados por médicos especialistas de hospital (como neurólogos, oncólogos o especialistas de las Unidades del Dolor) que lleven el seguimiento directo del paciente. Además, los fármacos se elaborarán y entregarán únicamente en los servicios de farmacia del propio hospital. Cada paciente tendrá un seguimiento continuo para evaluar cómo responde al tratamiento, ajustar la dosis de forma personalizada o suspender el preparado si no se consigue la mejoría esperada.