
Por Medicina Responsable
16 de junio de 2026La Unión Europea ha dado un nuevo paso para facilitar el desarrollo y la comercialización de microorganismos modificados genéticamente (GMM), una tecnología con potencial aplicación en ámbitos como la producción de medicamentos, la agricultura sostenible o la descontaminación medioambiental. Así, los ministros de Sanidad de los 27 han acordado la posición del Consejo de la UE sobre la futura Ley Europea de Biotecnología, una norma con la que Bruselas pretende simplificar determinados procedimientos regulatorios y favorecer la innovación en un sector considerado estratégico para la competitividad europea frente a potencias como Estados Unidos y China.
Entre los principales cambios planteados figura la creación de procedimientos más ágiles para aquellos microorganismos modificados genéticamente que cumplan determinados requisitos de seguridad previamente establecidos. Los Estados miembros también han propuesto sustituir el término "microorganismos de bajo riesgo", incluido en la propuesta inicial de la Comisión Europea, por la expresión "microorganismos aptos para un procedimiento acelerado", con el objetivo de evitar interpretaciones erróneas sobre el resto de organismos.
Asimismo, el Consejo ha pedido clarificar las competencias de la Comisión Europea y de los Estados miembros en la aplicación de la futura normativa, así como introducir ajustes para facilitar su implementación.
La posición adoptada por los ministros servirá ahora de base para las negociaciones con el Parlamento Europeo, que todavía debe fijar su postura antes de que pueda aprobarse definitivamente la ley.
Durante el encuentro celebrado en Luxemburgo, la ministra de Sanidad, Mónica García, defendió la necesidad de encontrar un equilibrio entre el acceso de los pacientes a la innovación y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios. No obstante, mostró cautela respecto a algunas de las medidas incluidas en el paquete legislativo, como la posible ampliación de determinadas protecciones de propiedad intelectual, y señaló que será necesario analizar con detalle tanto sus ventajas como sus riesgos.
Además de los microorganismos modificados genéticamente, los ministros abordaron cambios en la regulación europea sobre el procesamiento de órganos. Entre otras medidas, solicitaron aclarar la diferencia entre autotrasplante y trasplante a terceros para evitar que procedimientos realizados en situaciones de urgencia se vean condicionados por requisitos administrativos excesivamente restrictivos.
La reforma ha sido recibida positivamente por parte de la comunidad científica. En declaraciones al Science Media Center (SMC), Marc Güell, investigador ICREA de la Universitat Pompeu Fabra, considera que "es muy urgente modernizar la legislación europea para adaptarla a la biotecnología actual" y sostiene que la normativa vigente ha provocado una pérdida de competitividad en sectores estratégicos como la seguridad alimentaria o el desarrollo de nuevas terapias.
En una línea similar se ha expresado Víctor de Lorenzo, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), quien recuerda que el actual marco regulatorio fue diseñado en una época en la que el conocimiento sobre genética y microbiología ambiental era mucho más limitado. A su juicio, los avances científicos de las últimas décadas justifican una actualización normativa que permita trasladar con mayor rapidez las innovaciones desarrolladas en los laboratorios a aplicaciones reales en agricultura, salud y sostenibilidad ambiental.
Según explica el investigador, muchos microorganismos modificados genéticamente podrían contribuir a reducir el uso de fertilizantes y pesticidas químicos, mejorar la productividad agrícola o ayudar a la recuperación de ecosistemas contaminados. Sin embargo, advierte de que los actuales procedimientos regulatorios pueden prolongarse entre siete y diez años, lo que dificulta la llegada de estas tecnologías al mercado.