
Por Nuria Cordón
12 de junio de 2026Pasar una noche en un hospital nunca es fácil. Hacerlo siendo un niño y sin la compañía de un familiar puede convertirse en una experiencia especialmente dura. Para evitar que menores en situación de vulnerabilidad afronten solos un ingreso hospitalario nació Curasana, el programa de acompañamiento impulsado por Mamás en Acción que este año ha sido reconocido con el Premio Latido a la Humanización de la Medicina.
El jurado ha querido distinguir una iniciativa que pone el foco en una realidad poco visible: la de los niños, niñas y adolescentes que, por circunstancias sociales, familiares o judiciales, no pueden contar con la presencia de sus padres o cuidadores durante una hospitalización. Menores tutelados, víctimas de maltrato o pertenecientes a familias en riesgo de exclusión social forman parte de un colectivo especialmente vulnerable para el que un ingreso hospitalario puede resultar todavía más difícil.
Con el objetivo de que ningún menor atraviese esta situación en soledad, Mamás en Acción puso en marcha Curasana, un programa de acompañamiento hospitalario que ofrece apoyo emocional continuo a pacientes de entre 0 y 18 años. Para ello cuenta con una red de más de 3.000 voluntarios organizados en turnos que permiten prestar acompañamiento las 24 horas del día, los 365 días del año.
La labor de estos voluntarios va mucho más allá de permanecer junto a la cama del paciente. Escuchan, juegan, acompañan durante pruebas médicas, ofrecen tranquilidad en momentos de incertidumbre y aportan la cercanía de una figura de referencia afectiva cuando los menores más la necesitan. En definitiva, contribuyen a humanizar una experiencia que puede resultar especialmente compleja durante la infancia.
El programa persigue reducir la soledad hospitalaria, mejorar el bienestar emocional de los menores y favorecer una mejor adaptación al entorno asistencial. También presta apoyo a familias en situación de vulnerabilidad que, por motivos laborales, económicos o sociales, encuentran dificultades para permanecer junto a sus hijos durante todo el ingreso.
Los resultados observados muestran beneficios tanto para los pacientes como para el propio sistema sanitario. Entre ellos destacan una reducción de la ansiedad asociada a la hospitalización, una mayor estabilidad emocional de los menores y una mejor colaboración durante los procedimientos médicos. Además, los hospitales en los que está implantado el programa han logrado cubrir el 100% de los turnos de acompañamiento solicitados.
El impacto de Curasana también alcanza a las familias y a los profesionales sanitarios. Por un lado, contribuye a aliviar la carga emocional de quienes atraviesan situaciones especialmente difíciles. Por otro, ayuda a crear un entorno asistencial más humano y acogedor, reduciendo parte de la carga emocional que supone atender a menores que se encuentran solos durante su estancia hospitalaria.
A lo largo de los años, el proyecto se ha consolidado como un recurso innovador dentro de la red de protección a la infancia y ha sido presentado en distintos foros especializados en humanización sanitaria, donde se ha destacado el valor del acompañamiento emocional como parte fundamental de los cuidados.
Con este Premio Latido a la Humanización de la Medicina, el jurado reconoce una iniciativa que demuestra que la atención sanitaria va más allá del tratamiento clínico. Porque, en ocasiones, una mano que acompañe, una conversación o simplemente la presencia de alguien al lado de la cama pueden marcar una diferencia tan importante como cualquier otra intervención.
El premio será entregado 3l próximo 18 de junio, en una gala organizada por Medicina Responsable en el Club de Tiro de Madrid con el patrocinio de Asisa, AstraZeneca, Bidafarma, Círculo de la Sanidad, GEE, GSK, Iberext, Neuron, OMC, Oximesa, Quiron Salud, Sandoz, Serveo y Uniteco.