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Más datos, más coordinación y menos barreras: las claves para mejorar el acceso al sistema sanitario

Expertos del Servicio Madrileño de Salud y de varios hospitales públicos abordan los retos de las listas de espera, las urgencias y la organización asistencial

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Más datos, más coordinación y menos barreras: las claves para mejorar el acceso al sistema sanitario
De izq. a dcha. Antonio Herráiz, María Paz Vítores Picón, Miguel de Blas García, José Gilberto y Nuria García Montes.

Por Nuria Cordón

23 de junio de 2026

Las listas de espera, la saturación de las urgencias y la organización de la actividad asistencial se han convertido en algunos de los grandes desafíos del sistema sanitario. Pero ¿cómo mejorar el acceso de los pacientes sin comprometer la calidad de la atención? ¿Qué medidas están funcionando y cuáles son las barreras que siguen dificultando una gestión más eficiente?

Estas fueron algunas de las cuestiones abordadas en la mesa redonda "Gestión de la demanda y modelos de accesibilidad", celebrada en el marco de  la jornada "Health Goals Madrid: un sistema sanitario de vanguardia”, un encuentro organizado por Medicina Responsable con el patrocinio de AbbVie, Novo Nordisk y Samsung Bioepis.

Uno de los primeros mensajes que surgió durante el debate, moderado por el periodista Antonio Herráiz, director de Mediodía COPE, fue el papel fundamental que desempeña la Atención Primaria en la sostenibilidad del sistema. Ana María Paz Vitores, directora asistencial médica de la Dirección Asistencial Sur de Atención Primaria del Servicio Madrileño de Salud, recordó que este nivel asistencial resuelve el 95% de los motivos de consulta que atiende y destacó que, pese al incremento de las derivaciones registrado en los últimos años debido al envejecimiento de la población y al aumento de la demanda, solo un pequeño porcentaje de las consultas termina llegando al ámbito hospitalario.

Para Ana María Paz Vitores, la clave pasa por reforzar la capacidad resolutiva de la Atención Primaria, mejorar el acceso a pruebas diagnósticas y fortalecer la coordinación con los hospitales. "La corresponsabilidad tiene que basarse en la comunicación", defendió.

La directora asistencial también señaló algunas de las barreras que dificultan actualmente la gestión de la demanda. Entre ellas destacó la dificultad para cubrir determinadas plantillas y la necesidad de avanzar hacia un verdadero trabajo multidisciplinar. En su opinión, una de las preguntas que debe hacerse el sistema es qué profesional aporta más valor en cada momento del proceso asistencial y en qué nivel debe ser atendido cada paciente. En este sentido, defendió que la Atención Primaria debe liderar el seguimiento de los pacientes crónicos y asumir un papel cada vez más relevante dentro del sistema. 

Las listas de espera: un reto permanente

Las listas de espera ocuparon buena parte del debate. Los participantes coincidieron en que su existencia es inevitable en cualquier sistema sanitario, pero subrayaron la importancia de gestionarlas adecuadamente y garantizar que los pacientes más graves reciban atención en los plazos adecuados.

Miguel de Blas, subdirector del Área Quirúrgica del Hospital Universitario La Paz, explicó que la actividad quirúrgica se organiza mediante sistemas de priorización clínica que permiten diferenciar entre procesos oncológicos, casos de prioridad intermedia y procedimientos menos urgentes. "La lista es dinámica, no estática", señaló, destacando que el objetivo es adaptar continuamente la atención a las necesidades reales de los pacientes.

En esta misma línea, José Gilberto, director gerente del Hospital Universitario Severo Ochoa de Madrid, defendió que el verdadero reto no es eliminar las listas de espera, sino asegurar una adecuada priorización clínica y cumplir los tiempos máximos establecidos para cada proceso. Además, advirtió de la necesidad de seguir mejorando los criterios de derivación para evitar variabilidades innecesarias entre profesionales y centros.

Por su parte, Nuria García Montes, directora médica del Hospital Universitario de Getafe, recordó que detrás de cada lista de espera hay personas. "Para nosotros las listas de espera no son números, son pacientes", resumió durante su intervención, y defendiendo la necesidad de revisar constantemente la situación clínica de quienes permanecen en espera para adaptar la respuesta asistencial a la evolución de cada caso.

Durante el debate también se puso sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia una gestión basada en procesos. Miguel de Blas recordó que, desde la perspectiva del ciudadano, lo importante no es el nivel asistencial que le atiende, sino que su problema de salud se resuelva de la forma más ágil posible. Una visión compartida por el resto de participantes, que coincidieron en la necesidad de superar las barreras organizativas que todavía existen entre distintos servicios y niveles asistenciales. 

Urgencias: un problema de todo el hospital

Otro de los asuntos que generó mayor consenso fue la necesidad de cambiar la percepción sobre la saturación de las urgencias.

José Gilberto insistió en que el problema no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de los servicios de urgencias. "Las urgencias no se saturan; es un problema de drenaje hospitalario", explicó, apuntando directamente a la necesidad de mejorar la organización interna de los hospitales para facilitar el flujo de pacientes y optimizar el uso de camas y recursos.

En este sentido, Nuria García Montes destacó algunas de las soluciones que ya están ofreciendo resultados, como los programas de hospitalización a domicilio o los nuevos modelos de atención liderados por Enfermería para procesos de menor complejidad durante los momentos de máxima presión asistencial.

Más integración entre Atención Primaria y hospitales

La relación entre Atención Primaria y atención hospitalaria fue otro de los grandes ejes de la mesa. Miguel de Blas puso en valor los avances logrados en los últimos años gracias a herramientas como la consulta electrónica, la existencia de especialistas de referencia para los centros de salud o los programas de formación compartida entre profesionales de ambos niveles asistenciales.

El responsable del Área Quirúrgica de La Paz destacó, además, que el objetivo pasa por incorporar cada vez más a Atención Primaria en los distintos comités clínicos, favoreciendo una visión más integrada de los procesos asistenciales. 
Sin embargo, los participantes coincidieron en que aún queda margen de mejora. La historia clínica compartida, la integración de sistemas de información y una comunicación más fluida entre profesionales fueron señaladas como elementos fundamentales para evitar duplicidades de pruebas, agilizar los procesos y facilitar el tránsito de los pacientes por el sistema sanitario.

Para Paz Vitores, además de la tecnología, resulta imprescindible fomentar espacios de encuentro entre profesionales. Jornadas científicas conjuntas, equipos multidisciplinares y una mayor colaboración entre niveles asistenciales son algunas de las herramientas que pueden contribuir a fortalecer esa coordinación.

El papel de los pacientes y de los profesionales

Otro de los aspectos analizados fue la necesidad de fomentar un uso más adecuado de los recursos sanitarios. Paz Vitores recordó que la sociedad actual está marcada por la inmediatez y que no todos los problemas de salud requieren una respuesta urgente. En este sentido, defendió la importancia de reforzar la educación sanitaria y promover el autocuidado de los ciudadanos para que puedan tomar decisiones más informadas sobre cuándo y cómo utilizar los distintos recursos asistenciales.

Los participantes coincidieron también en la necesidad de aprovechar mejor las capacidades de todos los profesionales sanitarios. Tanto desde Atención Primaria como desde el ámbito hospitalario se destacó el papel creciente de la Enfermería en la resolución de procesos de baja complejidad y en la mejora de la accesibilidad, así como la importancia de distribuir adecuadamente las competencias para responder de forma más eficiente a la demanda asistencial.

Datos, tecnología y nuevos modelos organizativos 

La tecnología apareció de forma recurrente durante todo el debate como una herramienta indispensable para afrontar los retos de accesibilidad. Desde la aplicación de metodologías de mejora de procesos como Lean hasta el desarrollo de modelos híbridos que combinen presencialidad y atención no presencial, los expertos coincidieron en que la innovación organizativa será tan importante como la tecnológica.

Miguel de Blas defendió la utilidad de estas metodologías para analizar y optimizar los circuitos asistenciales, mientras que José Gilberto consideró que no existe un único modelo organizativo capaz de responder a toda la complejidad del sistema sanitario, sino diferentes soluciones adaptadas a cada realidad asistencial. 

Nuria García Montes defendió, además, la necesidad de avanzar hacia una auténtica cultura del dato, apoyada en cuadros de mando y sistemas de información que permitan tomar decisiones basadas en evidencia. A su juicio, la participación de los profesionales y de los propios pacientes en el diseño y evaluación de los procesos será clave para mejorar la eficacia del sistema.

Paz Vitores cerró la reflexión con una idea que sobrevoló toda la mesa: la importancia de reforzar la promoción de la salud y la Atención Primaria como herramientas para garantizar la sostenibilidad futura del sistema. "Está demostrado que invertir en promoción de la salud es lo más eficiente para un sistema sanitario", recordó.

Una conclusión compartida por todos los participantes: mejorar la accesibilidad sanitaria no depende de una única medida, sino de una combinación de coordinación entre niveles asistenciales, mejor organización, uso inteligente de los datos y una visión compartida de la atención al paciente. 



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