
Por Clara Arrabal
8 de octubre de 2026La revolución tecnológica no da tregua al sector sanitario: su inmediatez y capacidad de reinvención va más rápido de lo que el sistema puede soportar. Por ello, las fronteras entre pasado, presente y futuro cada vez están más diluidas: a día de hoy, las herramientas que creíamos próximas ya son una realidad y el ahora se pasa en un abrir y cerrar de ojos.
En los hospitales, la vorágine tecnológica también sigue su curso: nuevos equipamientos, digitalización, interoperabilidad, gobernanza del dato, diferentes perfiles profesionales... En este contexto y con el objetivo de “cambiar la conversación”, porque “el hospital ha cambiado y la ingeniería también”, Medicina Responsable ha organizado la jornada “Liderando la Transformación del Futuro”, en la que ha reunido a los grandes expertos del país en materia de ingeniería y gestión hospitalaria y de procesos.
“Hemos sacado experiencias muy positivas para el desarrollo de la sanidad del futuro. Estoy ampliamente satisfecho por el resultado y la participación entre los presentes y los ponentes”, afirmaba al término Luis Mosquera, director general de Carburos Médica, compañía patrocinadora del encuentro. “Nos ha servido para analizar el futuro y estar más preparados para afrontarlo”, añadía José Luis López González, presidente de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria (AEIH), entidad que ha auspiciado la cita.
Y es que precisamente el valor de la reunión ha residido en aunar dos profesiones que ya se alzan como “una simbiosis perfecta” para el buen desarrollo de la atención hospitalaria y plantear un reto de alto nivel: desdibujar las fronteras entre el pasado, presente y futuro de la revolución tecnológica para sentar las bases del nuevo concepto de hospital: líquido, flexible, modernizado y para todos. Y lo han conseguido.
En el análisis del pasado, López González ha destacado la enorme evolución durante la última década del papel de los ingenieros en los entornos hospitalarios. “La ingeniería está avanzando de una manera muy dinámica, sobre todo la inteligencia artificial”, explica, haciendo hincapié en que la tecnología es una de las principales palancas para impulsar el cambio en las organizaciones sanitarias.
De hecho, si tradicionalmente su actividad estaba vinculada a las infraestructuras, las instalaciones y el equipamiento, ya han comenzado a incorporarse de manera progresiva a la organización de procesos. “Parece que por fin los ingenieros tenemos algo que aportar a las mejoras en la organización y de los procesos”, señala. A su juicio, este paso ha permitido que las organizaciones sanitarias reconozcan una experiencia que estos profesionales ya acumulaban desde hace años en la industria y en otras organizaciones empresariales.
Si la ingeniería está ganando espacio dentro del hospital, es porque el propio concepto de hospital está llamado a cambiar. Y es que para Luis Mosquera, el presente pasa por superar el modelo basado en el internamiento y trasladar buena parte de la asistencia fuera de las paredes del centro sanitario. “El futuro del hospital está en que no haya hospital. Solo los pacientes críticos se atenderán en el hospital. El resto, en casa”, afirma.
Por ello, en este escenario, la presencia de ingenieros en los hospitales se vuelve cada vez más necesaria. “Faltan ingenieros, y eso que la simbiosis entre ingenieros y médicos es perfecta”, destaca Mosquera. A ello se suma el impacto de la inteligencia artificial, que obligará a repensar la distribución de tareas en numerosas profesiones, especialmente aquellas vinculadas a actividades repetitivas y de menor valor añadido. Todo en un contexto internacional cambiante que, según el director general de Carburos Médica, también condiciona de manera directa al sistema sanitario.
La evolución del papel de la ingeniería dentro del sistema sanitario lleva aparejada una nueva necesidad: formar profesionales específicamente preparados para responder a la complejidad tecnológica y organizativa del hospital del futuro. Por ello la AEIH ya trabaja en esta dirección y prepara, junto a otras asociaciones y entidades del sector, una propuesta para trasladar al Ministerio de Sanidad. Su objetivo es desarrollar “una formación específica tutelada” que permita a los ingenieros especializarse en distintos campos de actuación dentro del ámbito sanitario.
"La propuesta contempla cinco grandes áreas: Infraestructuras y Obras, Equipamiento Electromédico, Bioingeniería, Organización de Procesos y Tecnologías de la Información. Se trata, en definitiva, de dar una respuesta formativa a un entorno en el que la especialización y la colaboración entre disciplinas resultan cada vez más importantes", explica López González.