
Por Medicina Responsable
14 de mayo de 2026Instituciones, especialistas y pacientes han unido fuerzas en torno a la medicina de precisión y las enfermedades raras gracias a la jornada Ágora Fórum, que se celebró el pasado 25 de marzo, y del que se ha extraído un documento que detalla cuáles son los desafíos que debe afrontar el Sistema Nacional de Salud (SNS) en el abordaje de patologías como el cáncer gástrico, siempre con la tecnología y la innovación como gran aliado.
"Se ha puesto de manifiesto que la medicina de precisión ya no es una promesa, sino una realidad clínica implantada de forma desigual. El conocimiento científico avanza más rápido que la capacidad del sistema para aplicarlo, y esa distancia tiene hoy consecuencias directas sobre los pacientes", se expone en el documento de conclusiones.
Además, la jornada organizada por Astellas Pharma y Medicina Responsable sirvió también para poner sobre la mesa la necesidad de alcanzar consensos que permitan agilizar la incorporación de la innovación médica y garantizar una atención más equitativa y personalizada dentro del SNS.
Respecto a las conclusiones extraídas del encuentro, los expertos coinciden es que la medicina de precisión ya está cambiando la práctica clínica y "redefiniendo la forma de entender y tratar la enfermedad, especialmente en el cáncer gástrico", por lo que los tratamientos dirigidos presentan “un avance clínico incuestionable”. Sin embargo, destaca que nuestro sistema sanitario todavía destaca graves dificultades para incorporar esta innovación “de manera ágil, equitativa y coherente”.
En cuanto a los desafíos, destacan el tiempo de acceso como el principal factor de inequidad clínica. “Desde la perspectiva del paciente, la medicina de precisión abre la puerta a tratamientos más eficaces y personalizados. Pero también pone de manifiesto una brecha preocupante entre lo que es clínicamente posible y lo que realmente es accesible”, argumenta, haciendo referencia a que los tiempos de incorporación de los nuevos medicamentos siguen siendo prolongados. Y añade: “En un contexto como el cáncer gástrico, el tiempo no es una variable administrativa, sino una variable clínica”.
La complejidad en la toma de decisiones es otro de los desafíos crecientes para profesionales sanitarios e investigadores, ya que “es cada vez más compleja, al depender de información molecular y de evidencias generadas en subgrupos de pacientes más reducidos”.
En este sentido, las reflexiones del Ágora Fórum señalan que, en el caso del cáncer gástrico, “el abordaje terapéutico está condicionado por la identificación de múltiples biomarcadores, cuya determinación resulta imprescindible para seleccionar el tratamiento más adecuado”.
Además, la complejidad clínica también es mayor, por lo que defiende que las sociedades científicas deben desempeñar un papel más activo en la generación de recomendaciones clínicas y marcos de decisión.
Como motor del desarrollo de terapias dirigidas, el documento de conclusiones señala a la industria farmacéutica; “asumiendo riesgos científicos y económicos relevantes”. En este campo destaca “áreas de alta necesidad clínica como el cáncer gástrico, donde en los últimos años se han producido avances relevantes ligados a biomarcadores específicos”.
Por último, los expertos señalan que uno de los puntos más críticos se sitúa en los procesos de evaluación y financiación”, afirmando que “los modelos actuales, diseñados para una medicina más generalista, presentan dificultades para valorar adecuadamente estos tratamientos, cuya evidencia clínica suele generarse en poblaciones reducidas y altamente seleccionadas”; lo que puede retrasar su incorporación al sistema sanitario”.
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