
Por Juan García
26 de junio de 2026La tradicional división entre Atención Primaria y hospitalaria y el diseño de unos circuitos asistenciales centrados en la atención reactiva a la enfermedad no sirven para dar respuesta a las necesidades asistenciales del sistema sanitario actual. La cronicidad, el envejecimiento y el potencial transformador los datos sanitarios y las nuevas tecnologías obligan a repensar el modelo asistencial para promover una atención más proactiva que empieza en los centros de salud.
Para la directora general del Paciente y Cronicidad del Servicio Canario de Salud (SCS), Rita Tristancho, este nuevo contexto asistencial evidencia la necesidad de apostar por un cambio en el sistema: “Tenemos un sistema que ha apostado por curar y ahora hay enfermedades que no se curan”. Se trata de un diagnóstico común a todas las comunidades autónomas, pero ante el cual, según ha defendido, “Canarias ha apostado por una estrategia de cambio”.
Este ha sido uno de los mensajes centrales que se extraen de una mesa redonda sobre la transformación del modelo asistencial de Canarias, celebrada en el marco de la jornada Health Goals en la comunidad. Organizado por Medicina Responsable en colaboración con AstraZeneca, Astellas y Air Liquide, el encuentro ha reunido en Las Palmas de Gran Canaria a los máximos dirigentes de la sanidad autonómica para plantear respuestas a los desafíos de la sanidad en la comunidad.
Moderada por el director médico del Hospital Los Madroños de Madrid, Fernando Prados, el coloquio ha virado en torno al papel de la Atención Primaria en este cambio de paradigma asistencial. Para Tristancho, la AP tiene un valor estratégico en este sentido en tanto que es el punto de proximidad con los pacientes desde su domicilio. En torno a esta concepción, ha reivindicado que “el paciente debe sentirse acompañado mientras deambula por el sistema”.
Tal y como ha señalado el gerente de Atención Primaria de Tenerife Juan José Alfonso, el diseño del modelo organizativo en el sistema sanitario se remonta a la década de los 60 y ha quedado obsoleto, por lo que se hace necesario dejar de contemplar las gerencias y departamentos como compartimentos estancos para apostar por la coordinación entre niveles asistenciales. La colaboración entre ambos niveles es un aspecto crucial que han coincidido en señalar todos los ponentes.
Frente a este escenario, la gerente de AP de Gran Canaria, Alicia González, considera fundamental poner en marcha nuevas técnicas organizativas orientadas a promover la continuidad asistencial y la sostenibilidad del sistema. En materia de sostenibilidad, Alfonso ha incidido en el reto que plantea mantener el equilibrio del gasto sanitario sin comprometer la calidad asistencial, ya que “no siempre coincide sostenibilidad clínica con sostenibilidad económica”.
El envejecimiento poblacional y la creciente incidencia de patologías crónicas en un contexto de falta de recursos económicos, materiales y humanos está siendo el principal foco de tensionamiento de los sistemas sanitarios. Por ello, la directiva aboga por centrar el diseño de procesos en realizar labores “que aporten valor”.
De cara a lograr esta optimización de procesos, la formación de los profesionales para fomentar ese cambio de modelo es un elemento imprescindible que ha señalado su homólogo tinerfeño. Por su parte, Tristancho lo ha resumido de la siguiente manera: “Hay que hacer muchas cosas, pero también hay que dejar de hacer otras tantas para que el futuro sea mejor”. En este sentido, hay dos bazas que a su juicio son determinantes: la prevención y el aprovechamiento de la tecnología. A propósito de la primera, ha subrayado que la atención equitativa y precoz al paciente crónico complejo es fundamental para “evitar un consumo innecesario de los recursos”. En el caso de la tecnología, ha destacado la importancia de contemplar las innovaciones como “un medio y no un fin”, cuyo fin último debe ser “mejorar la autonomía del paciente”.
Esta promoción de la autonomía del paciente se pone de manifiesto a su juicio en cuestiones como la detección de la fragilidad en personas mayores. González ha aludido a los programas implementados en la comunidad para mayores de 70 años, que han mostrado su eficacia para mejorar la autonomía de los pacientes y reducir el gasto sanitario.
Otro campo donde ha resaltado el valor de promover una atención anticipada es en el fenómeno de la soledad no deseada. González ha defendido la capacidad de la AP para tomar parte activa en su abordaje, para lo cual ha puesto en valor medidas como la “prescripción social”.