
Por Medicina Responsable
4 de septiembre de 2026Con el fin del verano y el regreso a la rutina, septiembre suele ser también el mes en que muchas personas retoman el cuidado de la piel y el cabello tras los efectos de la exposición solar. En este contexto, la presentadora Cristina Pedroche ha hecho público a través de sus redes sociales que se ha sometido a un tratamiento estético facial, generando de nuevo debate sobre este tipo de procedimientos y su repercusión mediática.
Pedroche se ha sometido a Ultherapy Prime, una técnica no invasiva basada en ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU, por sus siglas en inglés). Este tipo de tecnología actúa en las capas profundas de la piel sin necesidad de cirugía ni de agujas, con el objetivo de estimular la producción natural de colágeno.
Una de las particularidades de este equipo es que incorpora un sistema de ecografía integrado, lo que permite al profesional médico visualizar en tiempo real las distintas capas de la piel y personalizar la profundidad de aplicación según las características de cada paciente.
Por qué se recurre a este tipo de tratamientos
Con el paso de los años, la piel experimenta una pérdida progresiva de colágeno y elasticidad, un proceso natural asociado al envejecimiento cutáneo. Tratamientos como este buscan estimular la producción endógena de colágeno para mejorar la firmeza de la piel, sin alterar los rasgos faciales ni recurrir a procedimientos quirúrgicos o de relleno.
Según explicó la propia Pedroche, el objetivo no era modificar sus facciones, sino cuidar su piel y notar una mayor firmeza, un efecto que —según su experiencia personal— percibió desde el primer momento, aunque los resultados de este tipo de tratamientos suelen consolidarse de forma progresiva a lo largo de varios meses, a medida que se estimula la síntesis de colágeno.
La difusión pública del proceso por parte de la presentadora ha generado reacciones diversas. Mientras algunos usuarios han valorado la transparencia al mostrar el procedimiento sin ocultar el proceso, otros han expresado su preocupación por el efecto que este tipo de contenidos puede tener sobre la percepción social del envejecimiento y sobre colectivos más jóvenes, así como por el coste económico de estos tratamientos, que puede no ser accesible para buena parte de la población.
Este debate se enmarca en una discusión más amplia sobre la normalización de los tratamientos estéticos en el entorno digital y su impacto en la salud mental y la autopercepción, especialmente entre audiencias jóvenes expuestas a contenidos de personas con gran alcance en redes sociales.