
Por Medicina Responsable
17 de agosto de 2026Andalucía sigue sumando contagiados por fiebre del Nilo Occidental y la enfermedad se ha expandido por primera vez fuera de la provincia de Sevilla. Según el último parte de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, son ya 43 los casos confirmados en lo que va de 2026 tras los cinco últimos positivos notificados este lunes, uno de ellos en la provincia de Huelva.
Entre el total de casos confirmados, 29 han presentado una enfermedad leve, mientras que los otros 14 han desarrollado una enfermedad neuroinvasiva, tres más que en el último parte de la Consejería. En cuanto a su evolución clínica, desde el inicio del recuento se ha registrado una defunción, una persona se ha curado sin secuelas y los otros 32 presentan una evolución provisional favorable.
En concreto, desde la última actualización realizada el pasado viernes, 11 de agosto, se ha localizado un nuevo caso en los municipios sevillanos de Almensilla, Coria del Río, Dos Hermanas y Villamanrique de la Condesa, mientras que en Hinojos (Huelva) se ha notificado otro positivo. Los casos humanos detectados este año en Andalucía se concentran en la provincia de Sevilla y Huelva. Villamanrique de la Condesa continúa siendo el municipio con mayor número de positivos, con nueve, seguido de Coria del Río, con seis; y Dos Hermanas y La Puebla del Río, con cinco casos cada uno; Aznalcázar, con cuatro casos.
Las recomendaciones de la Consejería siguen pasando por tomar medidas preventivas para evitar picaduras, especialmente entre la población vulnerable y en los municipios donde mayor circulación del virus se ha registrado. El uso de repelentes y de ropa clara que cubra la mayor parte del cuerpo, así como evitar usar perfumes u olores intensos que atraigan a los insectos son las principales medidas en este sentido, a las que se suman el uso de mosquiteras, insecticidas y repelentes.
Del mismo modo, Salud Pública ha enfatizado en la importancia de evitar acumulaciones de agua estancada en piscinas, albercas, lavaderos, jardines, macetas, juguetes o cubos, ya que estos espacios pueden convertirse en lugar de cría de las larvas de mosquito.
La Junta ha informado además de que se han realizado estudios de laboratorio para descartar la infección por virus del Nilo en 457 usuarios, así como el despistaje de arbovirosis en 119 casos de meningitis víricas. En el cribado de donantes de sangre se han llevado a cabo 3.620 determinaciones entre el 1 de junio y el 9 de agosto.
Por su parte, en Extremadura también han sumado cuatro nuevos casos que elevan la cifra de contagiados en la comunidad hasta once en lo que llevamos de año.
En paralelo, actualmente son 25 los municipios andaluces declarados como áreas en alerta por circulación del virus del Nilo Occidental. Así, la última actualización ha incorporado a Hinojos (Huelva).
Por provincias, se encuentra en esta situación Salobreña, en Granada; Lopera, en Jaén; Fuengirola, Mijas y Málaga capital; y otros 15 municipios de la provincia de Sevilla. En concreto, en Sevilla permanecen en alerta Almensilla, Aznalcázar, Benacazón, Bollullos de la Mitación, Castilblanco de los Arroyos, Coria del Río, Dos Hermanas, Gelves, La Puebla del Río, Los Palacios y Villafranca, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río, San Juan de Aznalfarache, Sevilla capital y Villamanrique de la Condesa.
La declaración de un área en alerta implica intensificar las vigilancais entomológica, animal y humana, además de activar acciones de promoción comunitaria y reforzar la comunicación a la ciudadanía para fomentar las medidas de protección frente al virus. Los ayuntamientos deben también intensificar el control y tratamiento de los mosquitos transmisores.
Las aves constituyen el principal reservorio y hospedador amplificador del virus, especialmente las aves silvestres y migratorias, que desempeñan un papel fundamental en la dispersión geográfica de la enfermedad. Los caballos y los seres humanos se consideran hospedadores finales o accidentales, ya que normalmente no desarrollan viremias suficientes para perpetuar el ciclo epidemiológico.
Cuando la enfermedad presenta un cuadro leve, los síntomas pasan por la aparición de fiebre, dolor de cabeza, dolor corporal, vómitos diarreas o sarpullidos. Estos síntomas suelen desaparecer por sí solos en unos días o varias semanas. Sin embargo, algunas personas presentan debilidad o fatiga que duran semanas o meses. Si la infección evoluciona a un cuadro de mayor gravedad, a estos síntomas se puede sumar el entumecimiento, debilidad muscular e incluso la pérdida de visión.
Aunque es poco frecuente, si el virus del Nilo Occidental entra en el cerebro, puede ser mortal. Puede causar inflamación del cerebro (encefalitis) o inflamación del tejido que rodea el cerebro y la médula espinal (meningitis).