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Día Internacional lucha contra los Trastornos de Conducta alimentaria (TCA)

Trastornos alimentarios: “Mi cuerpo y mi cerebro dijeron basta”

Los trastornos de conducta alimentaria han aumentado un 72% tras la pandemia. Para ofrecer una dieta saludable supervisada, el Hospital Quirón Salud de Madrid ha creado los “comedores terapéuticos”

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Trastornos alimentarios: “Mi cuerpo y mi cerebro dijeron basta”
Foto de Szabo Viktor en Unsplash

Por Gema Puerto

30 de noviembre de 2023

Anorexia. Bulimina. Ortorexia. Trastorno por Atracón. Son algunos de los nombres que se utilizan para describir los trastornos psicológicos graves que conllevan fuertes alteraciones de la conducta alimentaria y que, como apunta la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia ACAB, pueden desencadenar enfermedades físicas importantes y, en casos extremos, pueden llegar a provocar la muerte (siendo las causas más frecuentes el suicidio o la desnutrición).

Para tratar los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), los centros hospitalarios cuentan con equipos multidisciplinares de médicos, enfermeros, nutricionistas y psicólogos especializados en este campo. Un ejemplo es el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, que cuenta con una Unidad de Día. “Es un recurso entre la atención ambulatoria y hospitalaria; la mejor solución cuando los efectos beneficiosos de una terapia ambulatoria no son suficientes o se hacen esperar”, explica la doctora Carmen Ponce de León, jefa de esta unidad.

Los tratamientos para los TCA son largos y complejos. De acuerdo con la Asociación Contra la Anorexia y la bulimia (ACAB), un rasgo habitual de estos trastornos es la falta de conciencia de enfermedad por parte de la persona afectada y la incapacidad de identificar las consecuencias negativas del trastorno y la necesidad de hacer tratamiento, lo que dificulta la adherencia al tratamiento, siendo imprescindible el apoyo de la familia a la persona afectada.

Un problema que se agrava cada vez más

El problema de los TCA, lejos de resolverse, cada vez se agrava más y los médicos están alarmados. Durante la pandemia vieron aumentar los trastornos de la conducta alimentaria entre los más jóvenes más de un 72%. “Mi cuerpo y mi cerebro dijeron basta y empecé a darme atracones por la ansiedad. Me sentía muy culpable y empecé a recurrir a métodos purgativos: vomitaba, laxantes, diuréticos”. Así cuenta Andrea a Medicina Responsable, una joven que fue tratada en el Hospital de Día Adalmed, especializado en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), cómo superó su enfermedad. “Llega un momento en el que te encuentras en un hoyo del que no eres capaz de salir tu sola”. Llegados a este punto “el principal mensaje es pide ayuda cuanto antes”, explica la joven afectada.

Los expertos coinciden. Si antes de la pandemia la sociedad ya tenía una excesiva preocupación por el físico y por el cuidado, el confinamiento supuso la guinda del pastel. Según los últimos estudios realizados en España, la tasa de prevalencia de los TCA en población adolescente es de alrededor del 4,1-4,5% entre los 12 y los 21 años. En concreto, la anorexia se sitúa en torno al 0,3%, la bulimia en el 0,8% y el TCA no especificado alrededor del 3,1% de la población femenina de entre 12 y 21 años.

En general se considera que ser mujer, adolescente y practicar un deporte con altas exigencias estéticas (ballet, atletismo, natación sincronizada o gimnasia) pueden ser los perfiles de mayor riesgo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.

Los trastornos alimentarios suelen estar más presentes en mujeres que en hombres, de hecho, la proporción de hombres que presentan trastornos alimentarios es de 1 por cada nueve mujeres. “La incidencia de los trastornos de la alimentación varía a lo largo de la vida. En la adolescencia son más frecuentes bulimia y anorexia nerviosa. En la juventud es más común la bulimia. A partir de los 30 años predomina la ingesta compulsiva (episodios en que se ingiere gran cantidad de comida con sensación de descontrol e intensa ansiedad)”, apunta la experta que señala que “contando con todo el conjunto de trastornos, la prevalencia a lo largo de la vida se puede situar en un 7 a 10 % entre las mujeres de cultura occidental”.

La importancia de los comedores terapéuticos

“Las personas que sufren trastornos de conducta alimentaria desarrollan hábitos de ingesta poco o nada saludables, excesivamente rígidos y llenos de prohibiciones. Suelen rehusar la realización de actividades sociales debido al temor a que su actitud hacia la comida llame la atención o suscite el rechazo de sus acompañantes”, explica la doctora Ponce de León.

Para ofrecer a los pacientes una dieta saludable que pueda ser supervisada día a día por los nutricionistas del hospital y por psicoterapeutas, en el Hospital Universitario Quirón Salud de Madrid han creado la figura de comedores terapéuticos. “En el comedor terapéutico brindamos el apoyo necesario para reducir la ansiedad y ayudar a los pacientes a relacionarse adecuadamente con una alimentación saludable”, señala la doctora Ponce de León, que explica que estas comidas no son las únicas herramientas de las que dispone una Unidad de Día. “A lo largo de la jornada, las pacientes participan en talleres y terapias de grupo cuya finalidad es la resolución del trastorno y la mejora de la autonomía de los pacientes. En esta unidad se cuida el clima emocional y se busca un ambiente cálido y acogedor que contribuya a aumentar la confianza de las pacientes y les ofrezca ánimo y sosiego”.

La Unidad de Día dentro de un entorno hospitalario también ofrece a los profesionales que trabajan en ella la seguridad de prevenir y atender las complicaciones que pueden sufrir a lo largo del tratamiento. Sin embargo, en algunas ocasiones, existe una indicación firme de hospitalización completa, “cuando el estado clínico del paciente es crítico o existen riesgos. Salvo esta situación, intentamos elegir el recurso terapéutico de la Unidad de Día porque evita ciertos inconvenientes del internamiento a tiempo completo, como la separación del paciente de su familia y la interrupción de la vida social y el desarrollo académico”.

Los pacientes que llegan a la unidad de TCA del Hospital Quirón Salud de Madrid son referidos por psiquiatras o médicos de familia que vienen derivados de forma privada. “Aquí, se corrigen las alteraciones psicológicas, familiares y sociales presentes en la vida del paciente, tanto si son anteriores al trastorno de alimentación como si son consecuencia del mismo. El tratamiento debe realizarse por un equipo multidisciplinar en el que participan psiquiatra, médico nutricionista y psicólogo”, concluye Ponce de León.

 

 

 

 

 

 

 

 



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