
Por Virginia Delgado
4 de marzo de 2026En los últimos años, hay muchas personas que acuden a las consultas médicas por dolor lumbar. En ocasiones, la molestia está asociada a un dolor que irradia por la pierna (ciática) y, en otras, a una causa aislada. De una forma u otra, al paciente le afecta en su calidad de vida, ya que le limita en actividades cotidianas como caminar, trabajar o dormir.
Nuestro estilo de vida tiene mucho que ver en el dolor lumbar. Así, las malas posturas, el sedentarismo y el estrés son sus principales causas, originando, entre otras dolencias, el desgaste de la columna vertebral y las hernias discales.
Los pacientes buscan en los médicos, ya no solo que les alivie o quite el dolor, también que las técnicas sean mínimamente invasivas. Y existen. Los facultativos han dejado de realizar las intervenciones quirúrgicas en la columna vertebral que implicaban procedimientos para fijar las vértebras o eliminar estructuras dañadas, para dar paso a la cirugía de preservación lumbar. Una operación que reduce el trauma sobre músculos y articulaciones y acelera la recuperación. "Como cirujano, mi objetivo es que aquellos pacientes que deben pasar por quirófano porque no han mejorado con tratamientos más conservadores, como la fisioterapia, puedan recuperarse y retomar su actividad habitual de la forma más rápida y efectiva posible", ha manifestado el doctor Ignacio Moya, especialista en cirugía ortopédica de columna y experto en tratamientos de patologías de columna vertebral del Hospital El Pilar.
Esta cirugía no es menos invasiva únicamente porque produce menos daño en los tejidos blandos y músculos, también porque posibilita una recuperación más rápida y, por tanto, hospitalizaciones más cortas, así como menos riesgos de infección o sangrados. Además, se consigue preservar la movilidad natural de la columna.
En cuanto a las técnicas que actualmente se aplican, destacan la microdescompresión con soporte interlaminar, la prótesis de disco lumbar y la estabilización dinámica lumbar.
Respecto a la primera, está indicada principalmente cuando el dolor es causado por una hernia discal que presiona nervios, generando dolor que puede irradiar hacia las piernas (ciática). En esta técnica, en lugar de realizar una incisión grande o quitar hueso en exceso, el cirujano hace una pequeña apertura para liberar el nervio comprimido y coloca un implante de soporte interlaminar que estabiliza la zona sin limitar el movimiento natural de la columna.
Cuando los pacientes acuden a consulta con los discos intervertebrales muy desgastados, se implanta una prótesis de disco lumbar. A diferencia de la fusión vertebral tradicional, que suprime el movimiento en el segmento intervenido, la prótesis permite conservar la movilidad natural.
Finalmente, en casos de que el canal por donde pasan los nervios se haya estrechado por desgaste (estenosis de canal lumbar), se coloca un sistema de estabilización dinámica. Se trata de un implante que posibilita un movimiento, evitando el desgaste acelerado de segmentos adyacentes y ayudando a conservar la función global de la columna.
Doctor Ignacio Moya, especialista en cirugía ortopédica de columna y experto en tratamientos de patologías de columna vertebral del Hospital El Pilar.