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El peligro silencioso de la estenosis carotídea

La acumulación de placas de grasa y colesterol en estas arterias puede reducir el flujo de sangre al cerebro o liberar fragmentos capaces de obstruir vasos cerebrales y aumentar el riesgo de sufrir un accidente isquémico transitorio o un ictus

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El peligro silencioso de la estenosis carotídea

Por Santiago Melo

4 de noviembre de 2026

La estenosis carotídea es el estrechamiento de las arterias carótidas, dos grandes vasos situados a ambos lados del cuello que llevan sangre al cerebro. Este estrechamiento suele aparecer por la acumulación de placas formadas por grasa, colesterol y otras sustancias en la pared de la arteria, un proceso conocido como aterosclerosis.

El problema es que puede avanzar durante años sin causar síntomas. A medida que la arteria se estrecha, puede llegar menos sangre al cerebro.

El doctor Pablo Gallo González, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional, explica que “una placa de ateroma también puede volverse inestable, desprender pequeños fragmentos y provocar la obstrucción de alguna arteria cerebral”.

Entre los principales factores que favorecen el desarrollo de esta enfermedad se encuentran la edad, la hipertensión, el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado y los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular.

En muchas ocasiones, la primera señal de alarma puede ser un accidente isquémico transitorio. La pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, las dificultades para hablar o comprender el lenguaje y la pérdida súbita de visión en un ojo son algunos de los síntomas que requieren atención médica inmediata.

Aunque estas manifestaciones desaparezcan después de unos minutos u horas, no deben restarse importancia. “Que los síntomas desaparezcan no significa que el problema haya desaparecido. Un accidente isquémico transitorio (AIT) debe considerarse una señal de alarma”, advierte el especialista, ya que puede anticipar un ictus posterior.

Para detectar la enfermedad pueden utilizarse pruebas no invasivas como el Eco-Doppler, que permite identificar placas y estimar el grado de estrechamiento de la arteria. En determinados casos, el estudio puede completarse mediante Angio-TAC, Angio-RM o arteriografía.

No todas las estenosis carotídeas necesitan cirugía. El tratamiento depende del grado de obstrucción, las características de la placa, la presencia de síntomas y el riesgo individual de ictus. En algunos pacientes, el control de los factores de riesgo y la medicación pueden ser suficientes para frenar la progresión.

Cuando el estrechamiento es avanzado, el paciente ha presentado síntomas y existe un riesgo elevado de ictus, puede ser necesario intervenir para eliminar la placa y restablecer el flujo sanguíneo. La prevención sigue siendo fundamental: dejar de fumar, controlar la tensión arterial, el colesterol y la diabetes, mantener un peso saludable y hacer ejercicio con regularidad.



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