
Por Santiago Melo
3 de julio de 2026La Fundación Juegaterapia ha recreado una playa en Madrid para que los niños en tratamiento oncológico y sus familias puedan disfrutar del verano sin salir de la ciudad. La iniciativa, bautizada como ‘Playaterapia’, vuelve por segundo año con el objetivo de ofrecer a los menores un espacio de desconexión, juego y acompañamiento durante el proceso de la enfermedad.
El Club Juegaterapia se ha transformado en un auténtico ‘beach club’, con 1.300 kilos de arena, hamacas, sombrillas, balones, juegos de playa, música y una sala inmersiva que permite a los niños vivir una experiencia similar a estar en el Caribe. La propuesta nació tras escuchar a familias que explicaban que no podrían ir a la playa durante el verano debido a los tratamientos oncológicos.
La directora del Club Juegaterapia, María José Jara, ha destacado que estas actividades tienen un impacto muy importante en el bienestar de los menores. “Los niños están enfermos, no dejan de estar enfermos por jugar, pero sí dejan de sentirse enfermos”, ha afirmado, subrayando el papel del juego como herramienta de evasión y apoyo emocional.
Jara ha explicado que, al entrar en el club, muchas familias sienten que dejan atrás por un rato la carga de la enfermedad. “Lo que nos dicen todos los padres y los niños es que, cuando entran en el Club Juegaterapia, dejan todo lo malo que tienen detrás de esa puerta. Y mientras están en el club, se olvidan, vuelven a ser niños”, ha señalado.
La iniciativa también representa una oportunidad para las familias, que en muchos casos no pueden organizar planes de verano convencionales por la quimioterapia, la exposición al sol o las limitaciones del tratamiento. Carlos, padre de Oliver, ha explicado que esta playa les permite disfrutar de una actividad segura que de otra forma no podrían hacer. “De pasar un verano en casa intentando buscar actividades que hacer con él que sean seguras, tenemos la ventaja de disfrutar de algo que no vamos a poder hacer de ninguna otra forma”, ha señalado.
Para otras familias, el valor del proyecto está también en compartir tiempo con otros niños y padres que atraviesan situaciones parecidas. Ana, madre de Carla, ha destacado que el Club Juegaterapia permite que los menores se relacionen “sin que se sientan señalados” y que los padres puedan sentirse acompañados y comprendidos sin que la enfermedad esté siempre en el centro de la conversación.
La psicóloga infantil y juegaterapeuta Elena Morán ha puesto en valor la importancia de estos espacios para favorecer la socialización, el juego libre y la estimulación de niños que, en muchos casos, ven interrumpida su rutina por el tratamiento. En el caso de ‘Playaterapia’, ha destacado que funciona como un “punto de desconexión” y una experiencia sensorial distinta, especialmente para pequeños que nunca han visto el mar o que no pueden acercarse a la playa durante el verano.