
Por Gonzalo de Esteban
22 de octubre de 2026Tras más de diez años de subidas constantes que mantenían en alerta a los médicos, las infecciones de transmisión sexual (ITS) dan por primera vez un respiro en España. Según el último informe de vigilancia epidemiológica publicado por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), dependiente del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), la curva de contagios ha dejado de crecer al ritmo desbocado de los últimos años y empieza a mostrar signos claros de estabilización.
Aunque los profesionales sanitarios piden no bajar la guardia porque los niveles siguen siendo elevados, los datos confirman que el freno es real en varias de las principales patologías.
El informe detallado del CNE muestra un comportamiento muy distinto según la infección.
La gonorrea es una de las infecciones que ha frenado su expansión. Se notificaron 37.467 casos en el último año, apenas 10 más que el periodo anterior. De hecho, la tasa por habitante bajó de 77 a 76 casos por cada 100.000 personas debido al aumento de población. Ocho de cada diez diagnosticados son hombres, concentrándose la mayoría entre los 20 y los 34 años. Por su parte, la sífilis ha registrado un ligero descenso, bajando de 11.964 a 11.879 diagnósticos. El 87,6% de los afectados son varones y presenta un perfil de edad algo más maduro, concentrado principalmente entre los 25 y los 44 años. El linfogranuloma venéreo, una variante menos común que afecta de forma casi exclusiva a hombres (98,6%), también cayó un 10%, pasando de 2.039 a 1.824 casos. Por último, la clamidia es la única que se resiste a frenar. Subió un 4 % hasta alcanzar los 44.511 casos, multiplicando por seis sus cifras desde 2016. Es la infección estrella entre los más jóvenes: una de cada cuatro personas diagnosticadas tiene entre 20 y 24 años, y casi el 10 % son adolescentes de entre 15 y 19 años. Además, en las mujeres jóvenes el diagnóstico llega a edades mucho más tempranas.
Desde el CNE y las sociedades médicas valoran este cambio de tendencia como una noticia esperanzadora. Sin embargo, los epidemiólogos recuerdan que "estabilizarse" no significa que el problema haya desaparecido, sino que ha dejado de empeorar al ritmo frenético de la última década.
Para lograr que esta meseta se transforme en un descenso real en los próximos años, los expertos insisten en que es fundamental reforzar la educación sexual, perder el miedo a hacerse pruebas de cribado periódicas en la atención primaria y utilizar el preservativo como la barrera fundamental de protección.