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Día Mundial de la Obesidad

El gran hito médico del siglo XXI es contra la obesidad: así fue la casualidad que cambió el paradigma

La utilización de fármacos con semaglutida ha sido un punto de inflexión que no solo ha mejorado los resultados en salud, sino que ha revolucionado la percepción social de esta patología y contribuido a eliminar el estigma

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El gran hito médico del siglo XXI es contra la obesidad: así fue la casualidad que cambió el paradigma

Por Clara Arrabal

3 de marzo de 2026

Muy pocos lectores sabrían de qué va este artículo si comenzara citando al péptido similar al glucagón tipo 1. Sin embargo, al nombrar el término GLP-1, a cualquiera le vendría a la mente una imagen de Ozempic o de Wegovy, esos fármacos de los que tanto se habla últimamente. Y no es para menos. El descubrimiento de esta hormona intestinal ha revolucionado el tratamiento de una de las enfermedades crónicas más prevalentes a nivel mundial: la obesidad; y ya han sido decenas de revistas científicas y autoridades médicas las que se han referido a este como el gran hito del siglo XXI. Entre estas figuran Science, Cardiovascular Diabetology o The Journal of Clinical Investigation (JCI). Incluso así lo confesó el premio Nobel de Química 2022, Morten Meldal, en una entrevista con Medicina Responsable.

El GLP-1 fue caracterizado en los años 80 por investigadores como Jens Juul Holst, Svetlana Mojsov y Daniel J. Drucker y, tiempo después, su aparición desembocó en la llegada de medicamentos creados a partir de semaglutida o dulaglutida para tratar la obesidad. Sin embargo, estos no solo trajeron consigo la adopción de una nueva estrategia terapéutica, sino que abrieron la puerta a un cambio en la percepción que transicionó desde la "falta de voluntad de cambio de los pacientes", a una concepción de una enfermedad crónica tratable y medible en la que intervienen factores biológicos, psicológicos, ambientales y sociales. Y, precisamente ahí, está el valor de este descubrimiento.

"Fíjense si ha sido el gran hito de este siglo, que anteriormente las herramientas para atajar la enfermedad eran poquísimas. Podían combatir la bajada de peso en un 5%, como mucho, y solo nos amparaba el cambio de los estilos de vida. Pero eso iba de fracaso en fracaso porque, de 10 personas que participaban en los programas, solo una conseguía realizar un cambio importante. Y eso hacía pensar a los profesionales que los pacientes tenían la culpa. Ahora, gracias a los métodos para reducir la saciedad, conseguimos una pérdida de peso del 15%... ¡algo revolucionario! Tanto es así, que España ha otorgado el Premio Príncipe de Asturias a los científicos que descubrieron estas moléculas", ha explicado Diego Bellido, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), en el marco del Día Mundial de la Obesidad.

La casualidad llevó a la excelencia

Con la identificación del GLP-1 (la hormona intestinal que estimula la secrección de insulina cuando sube la glucosa, retrasa el vaciamiento gástrico y aumenta la sensación de saciedad), se demostró que su receptor podría tener grandes efectos metabólicos, por lo que los científicos comenzaron a investigar de qué manera podría modelarse esa hormona a través de agonistas sintéticos como la semaglutida. Sin embargo, no fijaron sus esfuerzos en el tratamiento de la obesidad, sino que lo hicieron para luchar contra la diabetes tipo 2.

Entonces, al igual que Fleming halló la penicilina tras una contaminación de moho accidental o Newton dio con la ley de la gravitación por casualidad, estos científicos hicieron lo propio con la semaglutida: al probar cuáles eran sus resultados en esta patología, vieron que los pacientes bajaban drásticamente de peso. Fue ahí cuando cayeron en la cuenta de que estos fármacos podrían ser la clave para el abordaje de la obesidad. Tiempo después, en el año 2021, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) aprobó por primera vez la semaglutida como tratamiento para la obesidad bajo la marca Wegovy en Estados Unidos y, tras ella, decenas de países siguieron sus pasos. 

El laberinto de los agonistas del GLP-1

A día de hoy, los expertos reclaman a las administraciones sanitarias que la utilización de los agonistas del GLP-1 se normalice entre los pacientes con obesidad, aunque para ello deberían ser financiados por los sistemas de salud públicos. Hasta el momento, estos fármacos se presentan bajo diversas marcas, cada una con su propia historia y particularidad. Wegovy, por ejemplo, está especialmente indicado para el tratamiento de la obesidad y ha demostrado que es posible lograr pérdidas de peso sostenidas de hasta un 20%.

Por otro lado, Ozempic, inicialmente desarrollado para la diabetes tipo 2, comparte la misma molécula activa y ha mostrado beneficios tanto en el control de la glucosa como en la salud cardiovascular. En este laberinto también Mounjaro, que combina la acción sobre el receptor GLP-1 con la del GIP, otra hormona incretina, potenciando la reducción del apetito y estableciendo un nuevo estándar en pérdida de peso. Otros medicamentos, como Trulicity o Bydureon, han contribuido a crear un abanico de opciones terapéuticas que permite personalizar el tratamiento según las necesidades de cada paciente.



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