
Por Clara Arrabal
23 de octubre de 2026Cada vez es más habitual leer titulares sobre la aparición de virus o patógenos provenientes de animales que, a menudo, afectan a los humanos. La irrupción del Covid-19, el hantavirus o el chikungunya son tres grandes ejemplos que han puesto de manifiesto la necesidad de abordar la salud desde un enfoque que englobe también la sostenibilidad del planeta y el bienestar animal: el concepto 'One Health'.
Sin ir más lejos, el último de los avisos ha saltado este 22 de octubre, con la muerte en Francia de un hombre por el virus Shamonda, siendo también la primera vez que se registra un contagio en humanos de este agente. Por el momento, el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y las autoridades galas están "llevando a cabo investigaciones para determinar si el virus causó o contribuyó a su fallecimiento y cómo se produjo el contagio".
Además, ambas entidades han detallado que se trata de un paciente "con una inmunodepresión grave" y llaman a la población a mantener la calma porque, afirman, no hay riesgo sanitario alguno. "La hipótesis es la de una transmisión vectorial mediante la picadura de un mosquito del tipo 'Culicoides'", afirman, ya que esta enfermedad se contagia entre animales mediante estos insectos.
Para indagar sobre todos los detalles que engloba esta patología, Medicina Responsable ha contactado con la microbióloga Gema Fernández Rivas, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. Esta se ha pronunciado en los mismos términos: "Se trata de una problemática fundamentalmente veterinaria, por lo que no hay motivo para la alarma social".
El virus Shamonda (SHAV) es un patógeno emergente que pertenece al género Orthobunyavirus y al serogrupo Simbu (grupo en el que se engloban otros virus veterinarios como el virus Schmallenberg). Afecta principalmente al ganado bovino, aunque también puede afectar a ovinos, caprinos y alpacas. Además, presenta un periodo de incubación de 2-5 días y su transmisión se produce principalmente mediante la picadura de dípteros del género Culicoides.
Se trata del primer caso registrado en humanos. ¿Qué implicaciones podría tener este hallazgo en un futuro? ¿Cabría esperar más casos?
No existe riesgo de propagación para la población general. Y se está aún esclareciendo si la causa del fallecimiento del paciente ha sido realmente por acción directa del virus. La probabilidad de transmisión es muy baja, extremadamente poco habitual. Tradicionalmente, este tipo de virus (ortobunyavirus transmitidos por vectores como los Culicoides) se han considerado patógenos estrictamente veterinarios.
De hecho, tras décadas de circulación del virus Shamonda en regiones de África y Asia, no existía ningún caso documentado de infección en seres humanos hasta fechas muy recientes. El suceso registrado en Europa con un paciente gravemente inmunodeprimido se trata de una excepción médica muy aislada, lo que demuestra que los humanos no somos los hospedadores habituales ni preferentes de este virus.
Para que un patógeno provoque una epidemia o una pandemia en el hombre, debe cumplir requisitos biológicos muy específicos que este virus no posee. A pesar de haber infectado a un humano, la cantidad de virus en la sangre del paciente es insuficiente como para poder infectar a otro mosquito que pique a otras personas.
El ECDC ha anunciado que ya está investigando el caso desde el punto de vista clínico, biológico y epidemiológico. ¿En qué se basan estos estudios y qué datos podrían aclararnos?
La invetigación clínica revisa de forma detallada la historia clínica del paciente, relacionando la cronología exacta de los síntomas, la evolución de la infección, las pruebas de imagen (como resonancias cerebrales) y la interacción con los tratamientos que estaba recibiendo por su enfermedad de base con la detección del virus en el paciente. Y lo hace para ver si hay plausabilidad clínica que pueda explicar que los síntomas que presenta el paciente son debidos a la infección por le virus.
A nivel biológico, se compara el material genético del paciente con el de las cepas encontradas en el ganado europeo (SHAV-EU1 y SHAV-EU2) y en los mosquitos Culicoides. Para ello, se realiza un análisis del material genético del virus que se ha encontrado en las muestras del paciente.
A nivel epidemiológico, es importante destacar el mapeo de la localización del paciente, su historial de desplazamientos y su entorno habitual durante el período de incubación, cruzándolo con los datos de las granjas afectadas y las trampas de captura de insectos en la zona. Es como un estudio de campo para ver si en la zona de la infección hay circulación activa del virus en el ganado y en los mosquitos encontrados. También se suele hacer rastreo de otros possibles casos en humanos.
Aunque es un microorganismo poco conocido entre la población, ya circulaba en algunas explotaciones ganaderas de países europeos como España. ¿Por qué no hemos tenido noticias de él?
Este es un virus de muy reciente descripción en Europa. En España, la confirmación oficial por parte del Ministerio en granjas bovinas de Andalucía y Castilla-La Mancha se produjo entre septiembre y octubre de 2026. Por lo que, al llevar apenas unos meses circulando en el continente, se encontraba en fase de monitorización.
Además es un virus que afecta estrictamente a animales y no se había notificado ningún caso en humanos. Estas alertas veterinarias no generan tanto interés mediático como la afectación a humanos.
El Ministerio de Sanidad francés ha afirmado que no hay riesgo sanitario. ¿Debe ser este un mensaje tranquilizador para la población?
No hay motivo para alarma social ya que el riesgo de epidemia es muy bajo. Se trata de un hallazgo excepcional y se tiene que tratar así. Lo que sí es cierto es que es una problemática fundamentalmente veterinaria y rural.
En definitiva, la población no debe cambiar sus hábitos ni alarmarse. La noticia pone de manifiesto la importancia de los controles epidemiológicos y la sanidad veterinaria, pero para el ciudadano común el riesgo sanitario es prácticamente nulo.