
Por Santiago Melo
8 de septiembre de 2026Un estudio liderado por investigadores del Imperial College de Londres y presentado en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), celebrado en Barcelona, sugiere que los agonistas del receptor GLP-1, utilizados principalmente para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, podrían aportar beneficios adicionales en pacientes con enfermedades respiratorias como el asma y la EPOC.
El trabajo analizó historiales médicos electrónicos del Reino Unido para comprobar si las personas con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica que comenzaban tratamiento con estos fármacos presentaban menos crisis respiratorias agudas que pacientes similares tratados con otros medicamentos para la diabetes.
Los investigadores realizaron cuatro análisis paralelos, cada uno con entre 20.000 y 22.000 personas, y compararon a quienes recibían agonistas del GLP-1 con pacientes tratados con sulfonilureas, otro tipo de fármacos utilizados para la diabetes.
Los resultados mostraron que las personas con enfermedades de las vías respiratorias que tomaban tratamientos con GLP-1 parecían sufrir menos crisis de asma y menos exacerbaciones de EPOC. El efecto fue especialmente marcado con semaglutida, el principio activo de medicamentos como Ozempic y Wegovy.
En concreto, entre los pacientes con asma, el uso de semaglutida se asoció con una reducción cercana al 40% de los ataques respecto a personas similares tratadas con otros medicamentos para la diabetes. En el caso de la EPOC, la reducción observada en las exacerbaciones fue de alrededor del 20%.
Los investigadores partían de estudios previos que sugerían que este tipo de fármacos podrían tener efectos antiinflamatorios y producir beneficios en otros órganos además de los relacionados con el metabolismo.
Esta cuestión es especialmente relevante porque la obesidad puede contribuir a aumentar la inflamación de las vías respiratorias y empeorar el control de enfermedades como el asma. Por eso, los autores plantean que mejorar la salud metabólica podría tener también consecuencias positivas sobre la función respiratoria.
Chloe Bloom, investigadora del Imperial College de Londres y responsable del trabajo, considera que los resultados son alentadores, sobre todo para pacientes con asma o EPOC que ya cumplen los criterios para recibir un agonista del GLP-1 por obesidad o diabetes tipo 2.
Sin embargo, la especialista insiste en que estos datos no son suficientes para cambiar las recomendaciones actuales. “Las personas con asma o EPOC no deberían iniciar un tratamiento con agonistas del receptor del GLP-1 específicamente para su enfermedad pulmonar al margen de las directrices de prescripción vigentes”, advierte.
Los resultados proceden de datos de práctica clínica real y no de un ensayo diseñado específicamente para estudiar el asma o la EPOC. Por este motivo, los investigadores subrayan que todavía es necesario confirmar estos beneficios en ensayos clínicos aleatorizados.
Alexander Mathioudakis, profesor de la Universidad de Manchester y presidente del Grupo de Farmacología y Tratamiento de Vías Aéreas de la Sociedad Respiratoria Europea, considera que estos resultados refuerzan la necesidad de estudiar de forma conjunta la salud metabólica y respiratoria.
A su juicio, los próximos estudios deberían incluir variables como el número de crisis de asma, las exacerbaciones de EPOC, la función pulmonar, los síntomas y la calidad de vida. Solo así podrá determinarse si estos tratamientos pueden tener en el futuro un papel más amplio en el manejo de las enfermedades respiratorias.