
Por Santiago Melo
16 de abril de 2026El área Dental de Sanitas ha presentado los resultados del Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2026, que apunta a una relación muy marcada entre tensión emocional y bruxismo. Según sus datos, las personas con altos niveles de estrés tienen el triple de incidencia y el bruxismo afecta al 46,5% de ellas, frente al 14% entre quienes no lo sufren.
La investigación, realizada en colaboración con el Instituto MasMetrica sobre una muestra de más de 2.000 personas, refuerza el papel de la ansiedad. Entre los encuestados que afirman sentir ansiedad de manera constante o diaria, el 56,2% asegura experimentar bruxismo de forma habitual. En cambio, entre quienes declaran niveles bajos de ansiedad, la cifra se sitúa en el 21,2%.
La odontóloga Lorena Trinidad, del equipo de Innovación Clínica y Calidad Asistencial de Sanitas Dental, recuerda que el bruxismo es “un trastorno caracterizado por el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, que puede producirse durante el sueño o mientras estamos despiertos”. Ese comportamiento, añade, “puede provocar desgaste dental, sobrecarga en la musculatura mandibular y molestias en la articulación de la mandíbula”, de ahí la importancia de detectarlo y abordarlo cuanto antes.
El informe también muestra que se trata de un fenómeno muy extendido: el 85,5% de los españoles reconoce haber apretado o rechinado los dientes en algún momento de su vida. Por comunidades, las mayores proporciones de personas que dicen haberlo experimentado aparecen en Región de Murcia (93,5%), Navarra (92%) y Comunidad de Madrid (88,9%).
Más allá de los datos, el estudio refleja una percepción ampliamente compartida: el 65,4% considera que apretar o rechinar los dientes suele aparecer en situaciones de estrés, ansiedad o depresión, una idea aún más frecuente entre las mujeres (72,6%) que entre los hombres (58%). Desde Sanitas Dental explican que, en contextos de tensión emocional, el cerebro puede activar de forma automática la musculatura mandibular, generando ese hábito sin que la persona sea plenamente consciente.
El equipo señala que, en momentos de estrés sostenido, el bruxismo puede convertirse en una señal de alerta. Detectarlo a tiempo, revisar hábitos y consultar con un profesional ante síntomas como dolor mandibular, chasquidos, cefaleas o desgaste dental puede evitar que ese “apretar sin darse cuenta” termine pasando factura.