
Por Clara Arrabal
8 de septiembre de 2026“Tiene un nombre muy exótico: virus del Nilo Occidental; pero no te dejes engañar porque esta infección ya forma parte de las endémicas de España”, advierte José Miguel Cisneros, el director de la Unidad de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla).
“Y debemos actuar en consecuencia”, añade. Y no es para menos, pues esta semana el país ha superado la barrera de los 100 casos documentados en humanos, algo que solo ha ocurrido dos veces en la última década: con los brotes de 2020 y 2024. Sin embargo, en esta ocasión es diferente, como sostiene el doctor: “Ahora tenemos mayor capacidad diagnóstica”.
Esta cifra se ha alcanzado después de que Extremadura confirmase otros seis casos en adultos, lo que suman un total de 40 en esa región y 63 más en Andalucía, de los cuales cuatro han fallecido al tener patologías previas o una avanzada edad. En total, 103 infecciones sin que se haya terminado la temporada de alerta, lo que pone de manifiesto la necesidad de abordar esta enfermedad, “que ha llegado para quedarse”, desde un enfoque One Health y “poniendo en valor a los especialistas en infecciosas”, como señala Cisneros, en declaraciones a Medicina Responsable.
¿Qué significa realmente superar el centenar de casos? ¿Es una cifra que debería preocuparnos o el número de infecciones por sí solo puede resultar engañoso?
Indica que el virus del Nilo Occidental debe formar parte del diagnóstico diferencial porque es muy difícil protegernos de la picadura de un mosquito. Claramente, ha llegado para quedarse y ya es endémico en nuestro país.
Desde el gran brote del año 2020 en la ribera del Guadalquivir no ha dejado de haber casos, con mayor o menor intensidad. Pero la prueba de ello es que, no solo 2024 superó las cifras de 2020, sino que además se está extendiendo a más provincias cada año. Es decir, la mancha es más y más grande.
De hecho, si comparamos la evolución que ha tenido en Estados Unidos, vemos que en España es probable que ocurra algo similar. Allí entró por primera vez en el año 1999 y únicamente en Nueva York. Sin embargo, el año pasado ya se había extendido a 47 de los 50 estados. Lo normal sería que aquí pasase igual.
Este verano, ¿se están siguiendo los patrones de 2020 y 2024 o este brote tiene algo diferencial?
Sí, tiene algo diferencial: el manejo clínico ha cambiado. En los años anteriores, el número de casos en humanos fundamentalmente era el de infecciones del sistema nervioso central. Es decir, las formas más graves como la meningoencefalitis. Sin embargo, ahora, al entender que se registran más pacientes de zonas endémicas, pedimos las pruebas del virus del Nilo con mayor frecuencia, lo que nos hace detectar también los casos que no son graves.
En 2024, el año que más infecciones registramos, el número de pacientes graves se redujo proporcionalmente porque aumentó la sospecha clínica y diagnosticamos más pacientes con síndrome febril, pero sin afectación neurológica. Y este año está ocurriendo algo parecido: la forma grave es mucho menor.
Esta diferencia no tiene que ver con que haya cambiado el virus ni con que haya llegado un tratamiento, sino con que se ha mejorado su manejo clínico. El número de fallecidos lo explica bien: en 2020 fue mucho mayor y, posteriormente, se ha ido reduciendo.
¿Y qué perfil de pacientes son los que siguen presentando un cuadro grave?
Las personas más afectadas son las que se encuentran en edades extremas de la vida, con enfermedades crónicas o las inmunodeprimidas. Por ello, cada año cuando comienza la temporada de alerta, deben de protegerse porque pueden contraer una infección mortal para la que todavía no existe tratamiento.
Esta infección tradicionalmente se ha representado por una pirámide. En ella, el 80% son personas a las que les ha picado el mosquito con virus, pero no tienen síntomas. Un 20% son las que presentan fiebre o dolor de cabeza y se curan solas a los cuatro o cinco días de tenerla. Y, por último, menos del 1% de los infectados tienen meningoencefalitis, de los cuales hay un índice de mortalidad del 20% y unas secuelas graves del 10%.
Respecto a la vacuna, ¿cuánto falta para que podamos disponer de una frente al virus del Nilo para humanos? ¿Sería realmente una solución si empezáramos a administrarla en España?
Se están haciendo investigaciones para tratar de conseguirla, pero no está siendo fácil y ha habido ya varios prototipos que han fracasado. En Estados Unidos, este virus es la primera causa de meningoencefalitis, por lo que el nivel de investigación para frenarlo es muy alto, aunque todavía no han conseguido nada.
Si se dispusiera de ella, sería estupendo porque podría vacunarse a las personas que presentan mayor riesgo, como se hace con la gripe, para tratar de evitar que adquieran la infección.
Todavía no se sabe qué características tendrá, pero si es de larga duración podría administrarse solo una vez. Si no, harían falta dosis de recuerdo. Aun así, el virus es bastante estable, no es como el de la gripe que va cambiando y hay que ir modificando las dosis.
¿Está el Sistema Nacional de Salud preparado para hacer frente a esta enfermedad emergente? ¿Qué luces y sombras observa en él?
Sí está preparada porque las redes de detección del mosquito existen y funcionan, al igual que en aves y équidos. También se dispone de capacidad para la fumigación de las zonas más afectadas. Esto, con un enfoque One Health, ya que es una infección relacionada con el medio ambiente y los animales, es posible.
Pero tiene una carencia: la ausencia de la especialidad de enfermedades infecciosas. Nuestro país cuenta con un sistema sanitario modélico y extraordinario, y con un sistema de formación que es la joya, el MIR, pero no tiene especialistas en enfermedades infecciosas como sucede en Europa y el resto de los países desarrollados, por muy increíble que parezca.
La discriminación negativa hacia los ciudadanos españoles, que no pueden ser atendidos por un experto cuando tienen una infección grave y compleja tiene que ser solucionada porque los franceses, los ingleses o los belgas sí pueden. Esta demora tiene consecuencias, por lo que la creación de la especialidad es necesaria, urgente e imprescindible. Y el virus del Nilo vuelve a recordarlo una vez más.
Por último, si tuviera que decirle una sola cosa a la población española ante el aumento de casos de virus del Nilo, ¿cuál sería?
Que se ayude a proteger a las personas vulnerables de las picaduras con mosquiteras, repelentes cuando cae la tarde... Esta sería mi recomendación más importante a la población.
A las autoridades, les repetiría que la especialidad de infecciosas debe de llegar, aunque sea tarde. Esta es otra enfermedad más que se suma al Covid, a la gripe, a las infecciones por bacterias multirresistentes, a las ITS complejas, a las infecciones por virus hemorrágicos como la del Crimea-Congo... Debemos de actuar.