
Por Medicina Responsable
1 de julio de 2026Más de 2,5 millones de personas en España conviven con algún tipo de enfermedad inflamatoria inmunomediada (IMID), un grupo de más de 80 patologías crónicas de origen inmunológico que incluyen enfermedades como la psoriasis, la dermatitis atópica grave, la artritis reumatoide o la enfermedad inflamatoria intestinal. Así se puso de manifiesto durante el foro científico multidisciplinar InmunoHábitat, organizado por la biofarmacéutica AbbVie, en el que especialistas de dermatología, gastroenterología, reumatología, farmacia hospitalaria e inmunología analizaron los principales retos que plantea este grupo de enfermedades.
Los expertos coincidieron en señalar que el diagnóstico precoz, la intervención temprana y la coordinación entre especialidades son elementos clave para mejorar los resultados en salud y la calidad de vida de los pacientes, especialmente en un contexto en el que muchas de estas patologías comparten mecanismos inflamatorios y pueden coexistir en una misma persona.
Durante el encuentro también se presentó MAIMID (Marco de Actuación para las Enfermedades Inflamatorias Inmunomediadas), un documento de posicionamiento estratégico que identifica los principales desafíos asociados a estas patologías y plantea una serie de líneas de actuación para favorecer un abordaje más integrado y coordinado dentro del Sistema Nacional de Salud.
El director médico de AbbVie España, Luis Nudelman, destacó la importancia de impulsar espacios de colaboración entre especialistas. "Este tipo de encuentros favorece la colaboración entre especialidades médicas, el intercambio de conocimiento y una visión más integrada del paciente con IMID. Solo a través del trabajo conjunto y de la anticipación podremos dar respuesta a los retos presentes y futuros que plantean estas patologías", afirmó. Asimismo, recordó el compromiso de la compañía con la investigación en este ámbito y señaló que la empresa lleva "casi tres décadas" promoviendo iniciativas relacionadas con la inmunología.
Más allá del control de los síntomas, los especialistas consideran que el objetivo actual del tratamiento debe centrarse en modificar la evolución de la enfermedad y prevenir el daño irreversible. En este sentido, el jefe del Servicio de Dermatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Pablo de la Cueva, subrayó que "el manejo actual de las IMID nos obliga a replantearnos continuamente los objetivos terapéuticos más allá del control de síntomas, y a centrarnos en modificar la evolución de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes".
El dermatólogo insistió además en la relevancia de un diagnóstico temprano. "La identificación precoz de las IMID y el acceso oportuno a la atención especializada permiten prevenir el daño, manejar de forma óptima las enfermedades y mejorar los resultados a largo plazo de los pacientes", señaló.
La complejidad de estas enfermedades radica en que pueden afectar a distintos órganos y sistemas del organismo y suelen asociarse a otras patologías. Según los datos expuestos durante el foro, aproximadamente un tercio de los pacientes presenta comorbilidades como enfermedad cardiovascular, síndrome metabólico, diabetes, depresión, hígado graso o enfermedad renal. Además, cerca del 10 % desarrolla dos o más enfermedades inflamatorias inmunomediadas a lo largo de su vida.
Ante esta realidad, los especialistas defendieron la necesidad de reforzar la coordinación asistencial y de incorporar herramientas que permitan medir de forma sistemática los resultados clínicos y la experiencia de los pacientes. Para el jefe de Sección de Farmacia Hospitalaria del Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia, Emilio Monte Boquet, "un abordaje coordinado mejora la eficiencia del sistema y asegura el tratamiento adecuado en el momento preciso". A su juicio, "la colaboración entre especialidades es clave para garantizar el seguimiento integral de las personas con IMID", al tiempo que disponer de datos sobre resultados y experiencia del paciente permitirá avanzar hacia una atención más personalizada.
Los expertos también recordaron que el impacto de estas enfermedades va mucho más allá de las manifestaciones clínicas. La fatiga persistente, el dolor crónico y el cansancio extremo, junto con la estigmatización que pueden sufrir quienes presentan lesiones visibles, afectan de manera significativa a la vida familiar, social, laboral y académica de los pacientes. Esta situación incrementa además el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión y contribuye a una elevada carga económica y asistencial, estimada en más de 12.000 millones de euros anuales en España.
El diagnóstico precoz ocupó buena parte del debate. La jefa del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, M. Dolores Martín Arranz, explicó que uno de los principales desafíos consiste en detectar la enfermedad antes de que se manifieste plenamente. "Uno de los grandes retos actuales es reconocer las señales de alerta antes de que la enfermedad se manifieste de forma plena. Comprender los mecanismos compartidos entre las distintas IMID y mantener un seguimiento estrecho de los pacientes permite acortar los tiempos diagnósticos, detectar la posible aparición de segundas patologías inmunomediadas y actuar antes de que se produzca un daño más difícil de revertir", afirmó.
Como conclusión del encuentro, los participantes defendieron la necesidad de impulsar una estrategia nacional que permita abordar las enfermedades inflamatorias inmunomediadas de forma transversal y coordinada. En este contexto, el documento MAIMID propone situar estas patologías en la agenda de las políticas sanitarias para favorecer una atención integral que supere el enfoque centrado en enfermedades individuales y responda de forma más eficaz a las necesidades de los pacientes.