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Más del 70% de la población padece enfermedad venosa crónica

La EVC no es sólo un problema estético, ya que se asocia a un aumento de la enfermedad cardiovascular, según los datos de la encuesta realizada por Semergen en Atención Primaria

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Más del 70% de la población padece enfermedad venosa crónica

Por Gema Puerto

8 de mayo de 2023

Aparecen con las altas temperaturas y cuando se realiza ejercicio, si no se utilizan medias compresivas. Hablamos de las venitas o varices, esas arañas vasculares que son versiones más suaves o pequeñas de las venas varicosas y que, en los casos más graves, producen problemas para transportar la sangre con oxígeno a determinadas zonas del cuerpo, provocando complicaciones importantes que requieran cirugía vascular.

La vasculopatía afecta a los vasos sanguíneos, arterias, venas y capilares y puede afectar a cualquier parte del cuerpo, desde el cerebro y el corazón hasta las extremidades. Como explica Manuel Frías, médico de Atención Primaria y coordinador del Grupo de Trabajo de Vasculopatías de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, Semergen, “las varices se producen por la incapacidad de las venas de las piernas para ejercer su función de retorno de la sangre hacia el corazón, lo que provoca un cúmulo de sangre dentro de la pierna que hace que las venas se dilaten y se hagan visibles”.

Quienes padecen varices en los tobillos y en las piernas pueden sufrir dolor, pesadez, calambres, hinchazón, picor o, incluso, edemas. Para el doctor Frías, la EVC “es una condición crónica, progresiva y multifactorial, relacionada con una alteración de las venas en el endotelio vascular (células que recubren el interior de los vasos sanguíneos), y en las válvulas venosas con aumento de la presión venosa”.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo que se asocian con mayor frecuencia al desarrollo de la EVC son la distribución genética familiar, la edad, el género (la padecen más las mujeres que los hombres) y la raza. “Esta enfermedad es más propia de la raza caucásica, en 30-50% en la mujer y en un 10-30% en los hombres, con menor prevalencia en asiáticos, hispanos y afroamericanos”.

Otros factores, según los expertos, son la obesidad, el sedentarismo, la bipedestación prolongada, la exposición al calor, el uso de hormonas, embarazo, utilización de prendas ajustadas, hábitos tóxicos y la alimentación.

Tratamientos

Los expertos coinciden que existen diversas medidas para mejorar la calidad de vida de los que padecen EVC, como la adopción de cambios en los estilos de vida, por ejemplo, evitar el sedentarismo, realizar ejercicios que mejoran el retorno venoso, evitar el estreñimiento, adaptar el calzado a la bóveda plantar, respetar la dinámica normal del pie o evitar exposiciones prolongadas al calor en las piernas (saunas, sol, agua demasiado caliente, etc.).

Otras recomendaciones se basan en procurar una dieta saludable, evitar la bipedestación y sedestación prolongadas y reposar con los pies elevados, durante 30 minutos, tres o cuatro veces al día.

También es importante realizar un descanso nocturno en la misma posición, estableciendo una diferencia de altura entre los pies y la cabeza de unos 15 cm, así como las duchas frías, que ayudan a reducir el volumen del pie y del perímetro del tobillo.

Otras medidas

El uso de la terapia compresiva (uso de las medias elásticas), “cuando se hace deporte, previene la aparición de varices, ya que se ejerce presión en las piernas y se facilita el buen funcionamiento del sistema venoso y se facilita que la sangre ascienda de forma correcta”, explica Frías.

Es importante tener en cuenta las características de cada persona y consultar a su médico de familia para la mejor opción. Otro punto muy importante es la terapia farmacológica que puede mejorar los principales síntomas en cualquier etapa de la EVC, según la evidencia científica actual, añadida a la terapia compresiva. Finalmente, el tratamiento quirúrgico puede ser necesario en algunos casos con diferentes técnicas.

El doctor Ramírez, miembro del grupo de trabajo de Vasculopatías de Semergen añade que el desarrollo de herramientas prácticas que ayuden a la planificación, reduciendo la complejidad de algunos de los procesos crónicos como en la EVC, puede ayudar a los médicos de Atención Primaria “a mejorar el seguimiento en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento por parte de los profesionales sanitarios que la abordan y recientemente”.

El Grupo de trabajo de Vasculopatías de Semergen ha diseñado el cuestionario VENOCHECK, que valora aspectos etiológicos, clínicos (clasificación CEAP), de severidad y calidad de vida, terapéuticos, presencia de complicaciones y criterios de derivación.  

 

 

 



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