
Por Medicina Responsable
16 de julio de 2026Tras dos meses desde la declaración del brote de ébola en República Democrática del Congo, ya se ha convertido en el de más rápida propagación hasta la fecha y el tercero en tamaño de los que hay documentados. El ritmo de propagación ha triplicado los casos en apenas cinco semanas, pasando de 650 a más de 2.000 según el último balance oficial. Por su parte, los fallecidos se han quintuplicado, situándose en 750 a fecha del 13 de julio.
La situación es crítica en la zona afectada, que abarca este país y otras áreas colindantes, con epicentro en la provincia de Ituri, que concentra el 90% de todos los casos confirmados. La epidemia avanza a un ritmo sin precedentes, diseminando la variante Bundibugyo, frente a la que no existe cura, a una velocidad inasumible para las capacidades de respuesta actuales con los medios sobre la zona.
Desde Médicos Sin Fronteras (MSF) advierten de lo “alarmante” de la situación y exigen una acción de la comunidad internacional “más firme y coordinada” para controlar el brote. Las limitaciones de personal y equipamiento médico y la creciente presión sobre los centros ponen de manifiesto la necesidad de mayor implicación de las autoridades sanitarias y los actores humanitarios. Por ello, la entidad solicita más medios para la vigilancia, las pruebas y el diagnóstico, la atención a los pacientes, el apoyo a los supervivientes y la gestión segura y digna de los cadáveres y los entierros.
"Cada retraso cuesta vidas. Seguimos persiguiendo el brote en lugar de adelantarnos a él. Cada vez hay más personas infectadas, más familias pierden a sus seres queridos y la epidemia resulta cada vez más difícil de contener”, ha advertido Trish Newport, coordinadora de emergencias de MSF.
Los testimonios en la zona dan cuenta de la situación de colapso y de importantes carencias que, en palabras de Ayokunnu Raji, coordinador médico de MSF, tiene “mortíferas consecuencias”. "En Bunia, el Centro de Tratamiento del Ébola de Elikiya, con 90 camas, funciona casi siempre a plena capacidad. La gente nos dice a menudo que prefiere esperar en casa y acudir solo cuando hay una cama disponible", explica Sylvie Kaczmarczyk, coordinadora de emergencias de MSF en Bunia.
"Como consecuencia, seguimos recibiendo pacientes que llegan tarde y que ya se encuentran en estado crítico. Es devastador saber que muchas de estas muertes podrían haberse evitado mediante un diagnóstico precoz y un acceso oportuno a los cuidados médicos", se lamenta Kaczmarczyk.
La entidad explica que, si bien el sistema de vigilancia del país está diseñado para detectar casos de forma precoz a través de redes comunitarias, el actual brote lo ha llevado al límite. En base a este desbordamiento, MSF subraya que la clave pasa por acercar la respuesta las comunidades para identificar y aislar a los casos lo antes posible. En esta línea, una de las acciones fundamentales que reclaman es ampliar las pruebas y el rastreo de contactos con mayor implicación de la comunidad.
La entidad médica señala que las restricciones de movimiento que están estableciendo las autoridades congoleñas, que incluyen cierras de fronteras y otras medidas que afectan al personal humanitario, están creando barreras adicionales para el despliegue de personal especializado.
La ONG recuerda que este brote se produce en medio de un conflicto armado que está generando desplazamientos de población y múltiples emergencias sanitarias simultáneas. La inseguridad sigue restringiendo el acceso a algunas comunidades, mientras que los equipos de MSF responden simultáneamente a otras necesidades médicas urgentes, como el cólera y la malaria. También se prevé que la proximidad de la temporada de lluvias provoque un aumento de los casos de malaria, lo que supondrá una carga adicional para un sistema sanitario ya de por sí sobrecargado.
"Es fundamental acelerar los esfuerzos para mejorar el acceso a la atención médica del ébola, al tiempo que se garantiza la prestación de otra ayuda humanitaria básica, como la asistencia sanitaria, y servicios de agua y saneamiento. No podemos seguir respondiendo a la epidemia con los recursos tan limitados mientras vemos cómo continúa extendiéndose", afirma Newport.
Médicos Sin Fronteras repasa el balance de su actuación en esta emergencia sanitaria, con el despliegue de siete centros de tratamiento del ébola y más de 15 unidades de aislamiento, por el que han pasado ya casi un millar de pacientes, incluidos 357 casos confirmados. Hasta la fecha son 116 los supervivientes que han logrado vencer al virus en las instalaciones de MSF.