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Día Mundial del Riñón

Uno de cada siete españoles padece enfermedad renal crónica

Esta patología está ya en el “top 10” de causas de mortalidad en todo el mundo

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Uno de cada siete españoles padece enfermedad renal crónica

Por Gema Puerto

9 de marzo de 2023

Tienen el tamaño de un puño. Se sitúan en la región lumbar y filtran alrededor de media taza de sangre por minuto, eliminando los desechos y el exceso de agua para producir orina. Además, regulan la presión arterial, eliminan el exceso de líquido y generan hormonas esenciales. Estas son sólo algunas de las funciones que ejercen los riñones, pero cerca de 850 millones de personas en todo el mundo ven como se deterioran por culpa de la enfermedad renal crónica (ERC), una patología que en España afecta a una de cada siete personas. La insuficiencia crónica del riñón está considerada como una “epidemia silenciosa” por el gran impacto que genera en la sociedad y en la salud pública y por el escaso grado de conocimiento que tiene la población de este problema. Poco se sabe también de los tratamientos que se utilizan para sustituir la función renal cuando esta falla, sobre todo de la hemodiálisis o de la diálisis peritoneal. Todo ello hace que sea necesario poner el foco en la prevención y en el diagnóstico precoz.

Según el estudio de la prevalencia de la enfermedad renal crónica en España EPIRCE de 2010, aproximadamente el 10% de la población adulta española y más del 20% de los mayores de 60 años tienen enfermedad renal crónica. Sin embargo, se sospecha que este problema está infradiagnosticado. Según la Sociedad Española de Nefrología, SEN, la ERC ha aumentado casi un 30% en la última década y el número de personas en tratamiento renal sustitutivo ha superado por primera vez las 1.300 personas por millón de población. Es más, de seguir su ritmo actual de crecimiento, se convertirá en la segunda causa de muerte en nuestro país en pocos años. Por eso, ha pedido un nuevo Plan Nacional que actualice la estrategia aprobada en 2015 con el consenso de todas las comunidades autónomas ante la "preocupante escalada" tanto de la incidencia como de la prevalencia de este tipo de dolencias.

Sólo en 2021, los nuevos casos aumentaron casi un 7%, según datos de la SEN y 7.084 personas empezaron a recibir tratamiento renal sustitutivo con diálisis o trasplante, lo que supone -si se suman los casos previos-- que en España hay 65.740 personas con este tratamiento, recibiendo el 46% de ellos una terapia de diálisis.

Síntomas de la ERC

La ERC está en el “top 10” de causas de mortalidad en todo el mundo y se espera que sea la segunda causa de mortalidad en España antes de final de siglo. En estos casos, los riñones están dañados y no pueden filtrar la sangre como deberían. Esto hace que los desechos se acumulen en el cuerpo y causen otros problemas de salud como la diabetes y la hipertensión arterial. En fases avanzadas, requiere un tratamiento sustitutivo renal mediante diálisis o un trasplante de riñón.

Como explica Daniel Gallego, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha contra las Enfermedades de Riñón, ALCER, la ERC “significa un antes y un después en tu vida, con muchas limitaciones diarias, físicas, nutricionales y de estilo de vida. Tienes que aprender a manejar los síntomas, estar más pendiente de tu cuerpo para intentar estar lo mejor posible”. Entre estos síntomas se encuentran los de la anemia renal que, por inespecíficos, Daniel considera que “pueden incluso confundirse con la depresión, pues son el cansancio, la falta de apetito o las pocas ganas de hacer cosas”.

La enfermedad renal también puede ser consecuencia de otras patologías, como el lupus. Alrededor del 40% de los pacientes con lupus llegan a desarrollar nefritis lúpica, y un 20% de los pacientes con nefritis lúpica pueden desarrollar Enfermedad Renal Terminal en los 10 años posteriores al diagnóstico. Además, los profesionales también coinciden en la necesidad de concienciar sobre la vulnerabilidad de los pacientes con ERC y de su mayor riesgo de padecer enfermedades infecciosas, que puedan comprometer la supervivencia de los pacientes renales, desencadenar un rechazo del trasplante o la desestabilización de su enfermedad.

La doctora Sequera, presidenta de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) explica que “muchos pacientes no se diagnostican porque la ERC no produce síntomas, no duele como el infarto, no ahoga como la enfermedad pulmonar... no produce síntomas hasta que está muy avanzada. La ERC se clasifica en cinco estadios o grados, en el 1 la función renal es normal y en el 5 el paciente tiene un filtrado inferior a 15 ml/min y está a las puertas de la diálisis o el trasplante. Pues bien, hasta los estadios 4-5 no hay síntomas. Es decir, a menudo se detecta tarde, por lo que se considera como una de las enfermedades silenciosas del siglo XXI”.

En este sentido, el contacto con los profesionales sanitarios para estar informado y conocer bien los síntomas de la enfermedad cobra un papel muy relevante.

Un tratamiento, muchas terapias

Los tratamientos no pueden curar la enfermedad renal, pero pueden retrasarla. Incluyen medicamentos para reducir la presión arterial, controlar el azúcar en la sangre y reducir el colesterol. Si la ERC crónica empeora, con el tiempo puede conducir a insuficiencia renal y, si los riñones fallan, necesitarán diálisis o un trasplante de riñón.

La diálisis es una terapia que se utiliza para filtrar la sangre de toxinas, desechos no deseados y exceso de fluidos corporales. Existen varios tipos. Si se utiliza una máquina para extraer y filtrar la sangre estaremos hablando de hemodiálisis, pero si ese proceso se hace mediante el peritoneo, una cavidad situada en el abdomen, hablaremos de diálisis peritoneal. El paciente puede realizar estos dos tipos de diálisis en su hogar (diálisis domiciliaria) o, si lo prefiere y se adapta mejor a él, acudir a un centro (diálisis en centro).

El papel de pacientes, familiares y cuidadores es crucial en cualquier proceso terapéutico. No se puede conseguir un resultado efectivo y eficaz si no hacemos que los pacientes y sus familias sean parte activa del proceso. Juan Francisco Pulido, presidente de la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN), considera que “desde el primer momento que la persona con insuficiencia renal entra en contacto con el sistema sanitario, los profesionales de la enfermería nefrológica son quienes acompañan al paciente, le educan en salud, guían en la toma de sus propias decisiones, entrenan en las habilidades que son necesarias, les informan de los signos de alarma y proporcionan los cuidados que ellos no pueden realizar”. La ERC pasa por diferentes fases y es muy importante que tanto el paciente como su familia se sientan arropados y atendidos. “La relación de la enfermería nefrológica con las personas que viven con insuficiencia renal no es una relación “estándar” de enfermería–paciente. La enfermería siempre estará a su lado y del de su entorno familiar. Se crean lazos muy fuertes y que, en multitud de ocasiones, se prolongan a lo largo del tiempo”, concluye Pulido.

 

 



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