
Por Medicina Responsable
30 de junio de 2026Artie y Jack Porter, dos bebés gemelos australianos nacidos prematuros y con sordera profunda por una afección genética, han podido escuchar la voz de su madre por primera vez tras someterse a una cirugía pionera de implantes cocleares. Los dos hermanos recibieron cuatro implantes, dos cada uno, en una única intervención quirúrgica de ocho horas.
La operación fue dirigida por el cirujano otorrinolaringólogo Rithvik Reddy, que junto a su equipo decidió realizar el procedimiento en una sola jornada. La intervención, considerada una primicia en Australia, exigió una importante coordinación, pero permitió reducir el impacto de la preparación, la recuperación y la espera para la familia.
“La cirugía consistió en implantar cuatro implantes cocleares a ambos niños en un solo día”, explicó el doctor Reddy, que reconoció que fue “todo un reto organizativo”. Aun así, destacó que realizarlo de esta manera suponía “una gran diferencia para ellos y su familia”, al minimizar las molestias y permitir que los gemelos afrontaran juntos este proceso.
Los implantes cocleares son dispositivos que se colocan quirúrgicamente bajo la piel y se conectan a un procesador externo mediante un imán. Su función es evitar las partes dañadas del oído y enviar señales sonoras directamente al nervio auditivo, lo que puede permitir que personas con sordera profunda perciban sonidos.
Para su madre, Emily Porter, el momento en el que Artie y Jack reaccionaron por primera vez a su voz superó todas sus expectativas. “Fue increíble y emotivo… ver cómo giraban la cabeza al oír mi voz y cómo se les abrían los ojos de asombro fue simplemente asombroso”, relató.
La historia de los gemelos también ha tenido un impacto fuera del ámbito familiar. Tras hacerse pública, el Gobierno de Nueva Gales del Sur, en Australia, anunció una nueva inversión destinada a financiar cirugías de implantes cocleares y el seguimiento especializado que necesitan estos niños después de la intervención.
Este acompañamiento posterior es clave, ya que el implante coclear no termina en el quirófano. Los menores requieren años de terapia fonoaudiológica, ajustes continuos del dispositivo y apoyo especializado para desarrollar el lenguaje oral de forma efectiva. Por eso, el caso de Artie y Jack recuerda que la tecnología puede abrir una puerta al sonido, pero que el seguimiento clínico y terapéutico es fundamental para que sus beneficios se consoliden.