
Por Santiago Melo
15 de julio de 2026La artrosis afecta de forma especialmente intensa a las mujeres, que representan el 69% de los casos diagnosticados en España. Aunque suele asociarse a edades avanzadas, muchas comienzan a convivir con dolor, rigidez y limitaciones de movilidad a partir de los 50 años, cuando todavía se encuentran en plena etapa laboral y mantienen responsabilidades profesionales, familiares y personales.
Casi 6,5 millones de adultos españoles padecen esta enfermedad articular degenerativa, considerada una de las principales causas de discapacidad en el mundo. En las mujeres, además, suele cursar con una mayor intensidad de dolor, una peor función articular y un impacto más acusado sobre la calidad de vida que en los hombres.
La enfermedad afecta con frecuencia a manos, rodillas, caderas y columna vertebral. En el caso de la artrosis de manos, su aparición es especialmente habitual después de la menopausia, lo que sugiere que los cambios hormonales podrían influir en su desarrollo y progresión.
Uno de los principales problemas es que la artrosis puede avanzar durante años sin síntomas claros. Su periodo preclínico puede prolongarse hasta dos décadas antes del diagnóstico, favoreciendo un daño estructural progresivo que, en fases avanzadas, puede resultar irreversible y comprometer de forma importante la movilidad y la autonomía.
En el ámbito laboral, el dolor crónico, la rigidez articular y la fatiga obligan a muchas mujeres a modificar sus rutinas, reducir su jornada, solicitar bajas médicas o abandonar actividades que antes realizaban con normalidad. Este impacto personal y económico permanece a menudo invisibilizado, pese a que puede condicionar tanto su trayectoria profesional como su vida cotidiana.
Para poner el foco en esta realidad, Organon ha impulsado la campaña ‘Tía Dura’, dirigida especialmente a mujeres con artrosis en edad laboral. La iniciativa busca romper el silencio que rodea a la enfermedad y promover la consulta médica ante los primeros signos, con el objetivo de reducir el tiempo que transcurre entre la aparición de los síntomas y el diagnóstico.
“Es fundamental que las mujeres que experimentan los primeros signos de artrosis busquen atención médica, ya que la detección temprana puede marcar la diferencia en el manejo de la enfermedad”, afirma María Dolores Canela, directora médica de Organon España. “Una intervención adecuada puede frenar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de las pacientes”, añade.
Aunque no existe una única medida capaz de detenerla, algunas modificaciones del estilo de vida pueden ayudar a reducir los síntomas y preservar la función articular.
La práctica habitual de ejercicio de bajo impacto, como caminar, nadar o montar en bicicleta, puede disminuir el dolor, mejorar la movilidad y favorecer el control del peso. La dieta mediterránea también se asocia con una reducción de marcadores inflamatorios, mientras que perder entre un 5% y un 10% del peso corporal en personas con sobrepeso puede aliviar de forma significativa la presión sobre las rodillas y las caderas.
“Si conseguimos que más mujeres lleguen antes al diagnóstico, podrán gestionar mejor su patología y seguir desarrollando su vida profesional y personal con menos limitaciones”, concluye María Dolores Canela.