
Por Juan García
5 de agosto de 2026La anosognosia es un fenómeno clínico que comúnmente aparece tras sufrir un accidente cerebrovascular, por el cual el paciente no tiene conciencia de las secuelas del daño cerebral que padece. La neuropsicóloga de la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez (Pontevedra), Marta Teijeiro, explica que estos episodios se producen mayoritariamente en pacientes que han sufrido un ictus en el hemisferio derecho del cerebro. Además de las importantes repercusiones para los pacientes, la especialista destaca la elevada frustración que genera para las familias.
“El paciente no es capaz de reconocer las dificultades cognitivas, motoras y emocionales, ni tampoco el impacto que estas tienen en su nivel de independencia y autonomía", apunta la doctora. Algo que dificulta la adherencia terapéutica y compromete, por tanto, la recuperación.
Otro factor que añade complejidad a su abordaje es la coexistencia, en un elevado número de casos, con otro síndrome denominado heminegligencia izquierda. Esta afección impide que el paciente atienda o responda a los estímulos presentados en el campo visual contralateral (contrario) al de la lesión cerebral. Esto tiene un impacto directo sobre las acciones cotidianas pues, según ejemplifica Teijeiro, lleva a los pacientes a “dejarse la mitad de la comida en el plato, la mitad de la cara sin afeitar o incluso omitir señales situadas a su izquierda como un semáforo o un paso de peatones”.
El tratamiento de la anosognosia y la heminegligencia requieren de una intervención coordinada y multidisciplinar que involucra a distintos especialistas. En base a ello, Teijeiro destaca que si se consigue “que el paciente tenga conciencia del problema y mejoramos significativamente su calidad de vida". En el caso de la anosognosia, el tratamiento combina herramientas como la psicoeducación, el feedback controlado, la realización de tareas estructuradas y la intervención psicoterapéutica, siempre teniendo en cuenta el estado emocional del paciente. Una de las claves para la especialista, pasa por promover una intervención “individualizada” que evite “confrontaciones que puedan afectar negativamente a su estado anímico”.
Estos son los pilares en torno a los que llevan trabajando en la Unidad de Neurorrehabilitación del citado hospital a lo largo de sus dos décadas de trayectoria. En este departamento se integran las áreas de neuropsicología, fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia, de manera que se brinda una atención individualizada y adaptada a cada caso. Para Teijeiro, el éxito de la intervención “radica en el abordaje multidisciplinar y en la sinergia y colaboración directa del equipo médico y rehabilitador, con el objetivo de que el paciente consiga la mayor autonomía en sus actividades de la vida diaria". Un propósito en el que el equipo rehabilitador también brinda los recursos y apoyo emocional a las familias durante el proceso.
Marta Teijeiro, neuropsicóloga de la Unidad de Neurorrehabilitación del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez (Pontevedra).