
Por Clara Arrabal
19 de mayo de 2026Haría falta llenar más de diez veces el estadio Santiago Bernabéu para que este pueda albergar a todas las personas que se han enfrentado a un diagnóstico de cáncer en edad laboral en España durante el último año. Y eso son muchas personas. Concretamente unas 857.000, según las estimaciones de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Por ello, ante tal magnitud (y las pesquisas de los expertos que indican que este dato aumentará en los próximos años), España necesitaba una estrategia estructural que abordase cómo tratar esta patología en el ámbito laboral.
Para paliar esta carencia, la AECC ha presentado esta mañana el 'Protocolo de actuación para el entorno laboral ante una persona con cáncer', elaborado junto con el Consejo General de la Psicología. "El cáncer en el trabajo es un desafío, no una realidad ajena. Está en la calle y en nuestro día a día. Para humanizarlo tenemos que hablar de ello en todos los ámbitos, también en el laboral”, ha explicado Isabel Orbe, directora general de la AECC.
Con este manual, la entidad pretende ofrecer herramientas útiles y realistas para acompañar a las personas y favorecer su reincorporación laboral tras su proceso oncológico. Además, lo hace "poniéndose en los zapatos de las empresas y de los pacientes", en aras de "encontrar la fórmula de la simbiosis para que las dos partes puedan crecer".
En palabras de Aitana Gari Pérez, directora del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, este protocolo busca "generar estructuras de acompañamiento que logren un retorno al trabajo a través de un proceso facilitador que no sea una carrera de obstáculos" y, en definitiva, "entornos laborales más inclusivos, empáticos y preparados para personas que atraviesan momentos difíciles de su vida".
Este protocolo, que lleva trabajándose desde el año 2024 junto con la voz de los pacientes y las compañías, es la respuesta a una realidad creciente: cada vez se diagnostican más cánceres en personas con edad laborable. Esto se debe a varias razones, como ha explicado Carmen Yélamos, directora de Atención al Paciente de la AECC. "Es un dato que va a seguir creciendo por los avances en la detección precoz, las tasas más altas de supervivencia, un aumento de la incidencia en la población más joven y el retraso en la edad de la jubilación", explica.
Esto conlleva la búsqueda de soluciones rápidas y eficaces ante nuevos retos que involucran tanto a pacientes como a empresas. Entre los primeros, destacan desafíos como la alta prevalencia de problemáticas relacionadas con la economía, el impacto en la salud física, emocional y psíquica o la comunicación con el entorno respecto a la nueva situación.
"La mitad de los pacientes habían experimentado algún impedimento para trabajar debido al cáncer, y el 44,8% ha sentido incomprensión por parte de sus compañeros o su jefe. Además, un 23,4% se vieron obligados a dejar su trabajo y un 8,8% afirma haber sido despedido como consecuencia directa de la enfermedad", explica Belén Fernández, responsable del Observatorio del Cáncer de la AECC.
Ante esta realidad, el objetivo del manual es proporcionar herramientas a las empresas sobre cómo actuar, tratar de facilitar una gestión adecuada de los procesos y reducir la vulnerabilidad de la persona afectada, tanto en el nivel personal como en el organizativo. “No se trata de reaccionar cuando hay diagnóstico, sino de estar preparados para saber actuar de la mejor forma posible", explica Yélamos, haciendo hincapié en que "está basado en la evidencia científica y puede adaptarse a cualquier empresa, independientemente de su sector".
Para adherirse a esta metodología, las empresas pueden contactar con la AECC y ponerlo en marcha a través de un plan de comunicación interno. “El proceso es sencillo, pero requiere el compromiso de la compañía. No podemos hablar solo de la humanización de los entornos sanitarios, sino también los laborales”, añade la experta.
Además, este documento no es "un bebé que está comenzando a dar sus primeros pasos", como ha afirmado Isabel Orbe; sino "un proyecto ya implantado a través de un programa piloto que ha dado excelentes resultados". En él han participado 29 empresas durante el año 2025, de las cuales siete reportaron diagnósticos de cáncer. "Los pacientes evaluaron la experiencia con un ocho sobre diez, y los compañeros de trabajo de estos, con un nueve sobre diez", ha detallado.
Para ilustrar con ejemplos el éxito del programa piloto, la AECC ha reunido en una mesa redonda a algunos pacientes oncológicos y a responsables de empresas que han formado parte de la iniciativa. Juntos han reflexionado sobre sus necesidades y obstáculos a la hora de actuar ante un diagnóstico de cáncer.
“En mi caso no había protocolo, pero sí los puentes necesarios para comunicarlo”, ha explicado uno de los pacientes. "Lo primero que necesitamos es un apoyo real, y también flexibilidad y comunicación, que fueron muy importantes para poder contar y tener la confianza de explicar qué voy a necesitar. En definitiva, compromiso, acompañamiento y humanización en el ámbito laboral", añade otra.
Respecto a las empresas, sus motivos para adherirse al protocolo han sido, entre otros, la necesidad de buscar soluciones para mejorar el bienestar de sus trabajadores, el análisis de las causas del absentismo laboral (que refleja que el 15% de los casos se debe por procesos oncológicos) o experiencias anteriores afrontadas bajo la falta de previsión. “Hace cinco años falleció una persona con cáncer en la empresa y ojalá hubiéramos tenido un manual para saber cómo reaccionar. Cuando nos anticipamos, perdemos el miedo y ganamos cultura”, cerraba una de las personas participantes.